Sara dió la bienvenida al otro lado de la Piel a su bebé en un parto inducido en el Hospital de Martorell, es emocionante en el relato como ella encuentra sus recursos y escucha a su cuerpo para ir avanzando hacia el encuentro, y como su mente se abre a las circunstancias imprevistas de manera positiva. Os comparto su relato sereno y  de conexión con su poder personal.  ¡Muchas felicidades familia!

 

Conocí a Carmen con 4 meses de gestación. Leí su libro y me apunté a su curso. Había descubierto un nuevo mundo sobre la violencia obstétrica, el parto respetado, el poder dar a luz en el agua, sus ventajas, y enseguida me enamoré del método porque por mi profesión algunas herramientas la conocían y aplicaba en mi día a día. 

 

Como sentía miedo al parto no dudamos ni un segundo en prepararnos con su método mi chico y yo. Estuve trabajando en los anclajes, las meditaciones, las afirmaciones y visualización durante meses. Llegamos a las 41 semanas y ni con terapias naturales, acupuntura, rebozo, caminatas o comida picante el parto se iniciaba. Mi pareja y yo formamos un gran equipo durante todo el embarazo preparándonos juntos, pero el tiempo se acaba y empezamos a estar un poco inquietos. Teníamos ya programada a las 41+2 una maniobra de Hamilton, pero la verdad no nos hacía ninguna gracia. 

 Dos días antes estuvimos mirando cómo prepararnos antes un posible parto inducido de forma positiva en el curso de Carmen.

Entonces la calma volvió a mí, sabía que Lucas iba a escoger la forma de nacer y fuera como fuera era perfecta. Justo ese día que cumplía 41 semanas rompí bolsa. Me había mentalizado para tener un parto en el agua, pero al llegar al hospital el niño las aguas eran oscuras, Lucas se había hecho caca con lo que el parto debía iniciarse y producirse en menos de 16h. 

 

Eran la 1h de la madrugada del domingo. Me pusieron un proper y enseguida empecé a tener olas uterinas muy intensas y seguidas. En menos de media hora tenía contracciones casi cada minuto y muy intensas. Mi cuerpo estaba respondiendo muy rápido. Utilicé las técnicas de las vocales, la pelota, el agua en los riñones y las posturas que me recomendaban las matronas. No estaba mal pero el dolor era muy intenso.

Al final lo que hice fue parar y escuchar mi cuerpo. Me puse sentada en la cama, incorporada, con las piernas abiertas y pedí una bolsa caliente para los riñones. Una posición “poco común” pero allí encontré mi clave. Puse toda mi atención en la respiración al exhalar muy fuerte en cada ola uterina. Cuando venía la ola me agarraba a la cama con las manos y apretaba el cabezal junto a la exhalación hacía como si el dolor no estuviera en mí, como si saliera. La intensidad empezó a ser muy soportable. 

 

Sin duda la herramienta de la respiración fue clave. En cinco horas así ya estaba de 6 cm. Las dos últimas fueron maravillosas con esa técnica. Bajamos al paritorio, me pusieron la epidural y el parto fluyó. Aunque me dió fiebre en el parto y tenía temblores y frío tengo un recuerdo maravilloso, Ruth la matrona a quien siempre le estaré eternamente agradecida me hizo sentir muy cuidada, respetada. Me trató con mucho cariño, respeto, me puso unos aceites esenciales, luz tenue, lampara de sal… Me ayudó a pujar ella y mi chico, y a las 14.28 del lunes Lucas nacía. 

 Tuve un desgarro de segundo grado a pesar de haberme puesto paños de agua caliente en el periné, haber usado epino antes de dar a luz y homeopatía. El parto no fue como yo hubiera “esperado” pero fue maravilloso. Si algo me quedo es que no hay que tener expectativas, sino apertura mental y serenidad. Creo firmemente que mi actitud durante todo el embarazo, el buscar un lugar de parto respetado hizo que todo fluyera y que aparecieran personas positivas y que yo tenga un recuerdo maravilloso de mi parto.

 Mi chico pudo sacar al bebé y cortar el cordón. No tengo palabras para agradecer haber encontrado a Carmen, habernos unido a mi y a mi chico ante el acontecimiento más maravilloso y sobre todo haber tenido muchas herramientas para que sucediera lo que sucediera ese día lo pudiéramos afrontar con muchos recursos y así fue. Unos no me funcionaron del todo y otros sí. Gracias a haber estado tan preparada tuve herramientas para adaptarme.

 Gracias al hospital de Martorell y la casa de partos por el amor que le ponen y lo bien que nos trataron, pero sobre todo a Ruth fue un ángel en el camino. Para cambiar el mundo debe cambiar la forma de nacer, decía Michel Odent. Por eso sin duda os recomiendo que os preparéis con Carmen  y parto positivo porque no solo cambiará nuestra percepción de la experiencia sino las hormonas que reciben nuestros bebés durante el parto y eso favorece la salud mental y emocional de nuestros hijos.

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Recuerdo gritar muy fuerte “vieneeee” y empujar, y sentir como mi pequeña asomaba y se metía. En el siguiente pujo, mi pareja me dijo que la veía, que tocase su cabeza, y sentí su pelo. Al siguiente, la cabeza empezaba a salir, y al siguiente, su cabeza salió. Realmente fue la experiencia más impresionante de mi vida.

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Natalia

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Y por fin ahí estábamos las dos disfrutando ese intercambio de miradas. Se enganchó al pecho a los pocos minutos. Yo no tuve ningún tipo de desgarro y me encontraba fenomenal, más empoderada que nunca y con ganas de gritarle al mundo y en especial a las mujeres que somos pura magia. Lee su testimonio que incluye video del parto
Lorena Cañón

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Sin duda, ha sido la experiencia más empoderadora, salvaje e intensa que he vivido nunca. El curso es maravilloso y realmente me ayudó a estar preparada para ese día. A quitar miedos y a estar preparada para cualquier escenario. Sin las clases, no se como lo habría llevado.

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Miriam

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Había sido capaz de tener el parto de mis sueños y aprender de mi cuerpo lo increíblemente poderoso que es. Un cuerpo de diosa, que engendra y trae vida de la forma más increíble posible. Lee su testimonio aquí. 
Ana León

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