Mateo nació el 24 de Noviembre en Oxford a las 21:05, preparado para dar amor y ser amado.
Todo empezó el lunes 23, yo llevaba semanas notando muchas contracciones de Braxton Hicks, preparando mi utero de mamífera para recibirte, sin ningún dolor, solo notaba el utero contraerse y relajarse y a ti como siempre pegando patadas diciéndonos que estabas listo para que te abrazáramos.  Sobre las 8pm estas contracciones indoloras se hicieron muy frecuentes y yo le dije a tu papá que era el momento, que venías pronto.
De madrugada a las 3am empezaron los dolores , no recuerdo cada cuantos minutos, pero justo cuando iba a caer muerta de sueño, mi matriz se contraía de nuevo.
A las 8am rompí aguas en la cama y perdí el tapón mucoso, desperté a papá muy emocionada. Ya era oficial, en pocas horas estarías con nosotros.
Las olas uterinas empezaron entonces a ser más intensas, me balanceaba de un lado a otro, abrazándome y sosteniéndome en tu papá lobo. Me movía de un lado a otro buscando la mejor postura para ti, para que encajarás en mi pelvis, y sobretodo, respiraba, respiraba profundamente, como tantas veces había ensayado, día y noche, escuchando los audios de meditación. Y me aliviaba. Me aliviaba mucho, saber que cada una de esas olas de oxitocina era una menos que me acercaba a conocerte. Dolía, claro que dolía, pero era un dolor diferente era un dolor que me llevaba al mejor día de mi vida y a conocerte a ti por fin.
Llamé al hospital para informar de que el momento se acercaba, me aconsejaron que hiciera lo que yo sentía y que cuando estuviera lista y quisiera, fuera al hospital.
Sobre las 12:30 ya era todo muy intenso. Podríamos haber seguido en casa, pero teníamos un camino en coche no muy corto al hospital, y el vestirme solamente me llevaba media hora, así que pusimos rumbo al John Radcliffe, ese hospital que me vio crecer como enfermera y empezar una nueva vida en UK hace ya casi 8 años, al que hoy me dirigía con un objetivo muy diferente.
Allí conocí a Hannah, mi matrona, la mujer que me acompañaría casi hasta el último momento del día. Se presentó, me preguntó cómo me encontraba y me lo vio en los ojos y en la manera de retorcerme. Me pidió permiso para cada intervención mínima que llevó a cabo, para tomarme las constantes, para ayudarme a desnudarme, para hacerme un tacto vaginal, para TODO.
Por qué? Porque es mi cuerpo del que hablamos, porque nadie tiene derecho a intervenir en tu vida Mateo, ni en tu cuerpo, nadie! Tu cuerpo es tuyo y sin que tú des tu consentimiento previo Nadie puede tocarte y viceversa, Ya sea en la Calle, en el trabajo o en tu propio parto, eso te lo estoy enseñando desde tu propio nacimiento.
Ahí fue cuando Hannah me dijo que estaba de 6 cm de dilatación y mi cara se iluminó ! No podría haber soportado un número pequeño. Primeriza y llegando al hospital de 6 cm! No me lo podía creer, el tiempo en casa, en mi guarida, había ayudado a que el parto siguiera su curso natural.
Y ahí Hannah se fue a prepararnos nuestra habitación, la habitación en la que pasaríamos las próximas horas. Una habitación preciosa en la que el centro de atención éramos tú y yo, la mujer que daba vida y la vida. Una habitación destinada al libre movimiento para ayudar al parto y una bañera como analgesia. Y me metí en la bañera calentita y eso alivió algunas de las sensaciones. Probé el Entonox y no me gustó mucho, no sabía que más tarde sería uno de mis mayores aliados.
Y así pasamos tu papi, la matrona y yo las siguientes 4 horas. Yo en la bañera retorciéndome y gimiendo como un animal, sonidos guturales que nunca me imaginé que saldrían de mi cuerpo y tu papi a mi lado sin separarse de mi ni para ir al baño, dándome todo lo que yo necesitaba, apoyo físico y mental. No hubiera podido hacerlo sin él de ninguna de las maneras, porque eso es uno de los pilares más importantes en un parto respetado para preservar la salud mental y física de la mujer, que ella pueda elegir quien la acompañará en todo momento.
Y él solo hacía eso, acompañarme, darme ánimos, ayudarme a respirar, a vocalizar, a moverme, a sostenerme, a recordarme mis objetivos cuando yo perdía el norte y entonces me acordaba y volvía a concentrarme en ti y en todo lo que tenía que hacer para que llegaras cuando Antes.

A las 17:30 la matrona me dijo que teníamos que salir de la piscina, mis contracciones se habían reducido en el tiempo y eso no era bueno, solo alargaba el parto. Tú, Mateo, estabas perfecto. Hannah se encargaba de comprobar tu frecuencia cardiaca de manera intermitente cada 15 minutos y estabas perfecto. Si, esto es una opción. Salvo en ciertas circunstancias donde se requiere una monitorización constante, tu bebé puede ser monitorizado de manera intermitente y no es necesario que te postren en una cama para atarte al monitor y limitar tu libertad de movimiento.
Así que salimos de la piscina y ahí llegó el segundo tacto del día, estaba de 9 cm! Ya se acercaba el momento, aunque las siguientes casi 4 horas se hicieron interminables. Seguía con las respiraciones abdominales y ya llevaba un rato usando el Entonox que me ayudaba bastante y en una hora empecé a empujar. Que presión indescriptible, era increíble… tres pujos en cada contracción, creía que me rompía por dentro. Y entonces llegaron las “malas noticias”. Llevaba más de una hora empujando y empecé a sangrar, la matrona no sabía por qué ni de donde venía y entonces me recomendaron bajar a paritorio donde podrían verme los médicos y tomar una decisión. Tú, Mateo, estabas bien , eres fuerte, pero lo mejor era bajar y que vinieras pronto porque para que tú estuvieras bien, yo tenía que estar bien. Y vinieron otras dos matronas y bajamos a “delivery suite”. Yo iba llorando, se me cayó el mundo al suelo, casi 17 horas de parto fisiológico, sin epidural, sin intervenciones, mi parto soñado, y todo estaba a punto de desmoronarse.
Allí llegamos y vino la ginecóloga, otra vez me pidió permiso para hacer un tacto, yo accedí y no me gustaron las noticias. Después de 2 horas empujando seguías muy arriba y no querías salir. Estabas bien pero no salías. La gine me lo explicó todo, los beneficios, los riesgos, las alternativas, que pasaba si no hacíamos nada (acrónimo BRAIN). Sugirió fórceps y Episiotomía con anestesia local… se me volvió a caer el mundo al suelo, estaba cansada, llorando y accedí, me resigné, ya no podía más y no quería que nos pasara nada.
Ella empezó a preparar el campo estéril, mientras yo seguía pujando, no me rendí. Cambié la posición, Empecé a empujar como si me fuera la vida en ello y fue entonces cuando las matronas empezaron a chillar y tu papi también. Está saliendo !!!! Ya sale!! Tiene mucho pelo!!! Tiene el pelo rizado !!! Decía tu papi . La gine se asomó y dejó a las matronas seguir con su trabajo, ya no la necesitábamos.
Y me vine arriba, empecé a empujar como si me fuera la vida en ello y en 4 contracciones llegaste. Y te pusieron encima de mi pecho. Y entonces nos morimos de amor. Y empezamos a llorar, lo habías conseguido, lo habíamos conseguido. Yo sabía parir y tú sabías nacer. Porque nuestro cuerpo sabe, porque si nos rodeamos de profesionales que nos respetan y nos acompañan sin intervenir y apoyándonos, parimos, como cualquier animal mamífero que somos. Y si algo se complica también hay profesionales ahí para apoyarte y ayudarte a traer vida al mundo. Todo nacimiento es válido, todo parto y decisión de cada mujer son válidos, toda mujer es válida, pero no todo profesional es válido. Para serlo hay que hacer eso solo: respetar, informar, pedir permiso, acompañar y ayudar si es necesario, siempre con la mujer como protagonista y como centro de su parto, del momento más importante de su vida, que pase como pase, se quedara grabado en su mente para siempre.

Siempre me acordaré de Hannah y a Holly por apoyarme en todo momento, al NHS por tener este sistema increíble que le devuelve a las mujeres lo que es suyo.
Muchísimas gracias Carmen por tu curso y tu libro, junto con el curso de @comadronaenlaola habéis conseguido que haya perdido el miedo completamente. Aún recuerdo las primeras semanas de embarazo lloraba pensando que esas celulillas que tenía dentro se convertirían en un bebé que tenía que salir algún día, y me daba pavor el día del parto. Escribiendo este relato me di cuenta de que no tuve miedo nunca gracias a tu curso, no hubo miedo ni las semanas previas ni el día del parto. Gracias.
Y conste que ninguna mujer necesita prepararse para parir porque estamos diseñadas para ello pero tu curso nos ayuda y mucho a recordar y a recuperar lo que el patriarcado y la medicalización del parto nos ha robado a las mujeres.  Porque el parto es nuestro.

O continua leyendo los partos positivos de cientos de mamás que han preparado su parto con Parto Positivo. Partos reales y positivos.

Recuerdo gritar muy fuerte “vieneeee” y empujar, y sentir como mi pequeña asomaba y se metía. En el siguiente pujo, mi pareja me dijo que la veía, que tocase su cabeza, y sentí su pelo. Al siguiente, la cabeza empezaba a salir, y al siguiente, su cabeza salió. Realmente fue la experiencia más impresionante de mi vida.

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Natalia

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Y por fin ahí estábamos las dos disfrutando ese intercambio de miradas. Se enganchó al pecho a los pocos minutos. Yo no tuve ningún tipo de desgarro y me encontraba fenomenal, más empoderada que nunca y con ganas de gritarle al mundo y en especial a las mujeres que somos pura magia. Lee su testimonio que incluye video del parto
Lorena Cañón

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Sin duda, ha sido la experiencia más empoderadora, salvaje e intensa que he vivido nunca. El curso es maravilloso y realmente me ayudó a estar preparada para ese día. A quitar miedos y a estar preparada para cualquier escenario. Sin las clases, no se como lo habría llevado.

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Miriam

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Había sido capaz de tener el parto de mis sueños y aprender de mi cuerpo lo increíblemente poderoso que es. Un cuerpo de diosa, que engendra y trae vida de la forma más increíble posible. Lee su testimonio aquí. 
Ana León

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