¿Que es una inducción al parto? 

La inducción del trabajo de parto, también denominada parto inducido, consiste en la estimulación de las contracciones uterinas durante el embarazo antes de que comience el trabajo de parto por sí solo para lograr un parto vaginal. 

Según la OMS la tasa de inducciones no debería superar el 10% de los partos, sin embargo en España hay regiones donde se supera el 26%.  Alrededor del 25% de partos son inducidos en España, lejos del 10% máximo recomendado por la OMS. La mayoría de inducciones se hacen por fechas en la semana 41 de manera rutinaria sin que haya una condición clínica en madre o bebé que requiera medicalizar el nacimiento.  

La evidencia dice que el 50% de los partos inducidos artificialmente terminan en cesárea.  En este post vamos a darte la información necesaria para que puedas valorar en tus circunstancias si una inducción es tu mejor opción y en caso de que así sea, cuales son todas las opciones disponibles para que tu parto pueda ser vaginal aunque sea inducido si así lo deseas. 

Una inducción debería de estar totalmente justificada y los beneficios para la madre y el bebé deberían ser mayores que los riesgos para proceder a efectuarla.  

Existe un test, llamado Test de Bishop, para puntuar la dilatación, el borramiento, la consistencia,  la posición del cuello uterino y la altura de la presentación (de la cabeza del bebé). Si al realizar este test se obtienen  más de 7 puntos la probabilidad de éxito en la inducción es alta. Si se obtiene una puntuación igual o menor de 4, el cérvix se considera que está inmaduro por lo que hay pasos previos (maduración con prostaglandinas) que deberían efectuarse.  

Puedes pedir esta información que se obtiene a través de realizar un tacto. Quizá saber  en qué valor del Test de Bishop estás te ayuda a valorar tus opciones. 
Esta es la tabla sobre la que se basa esta valoración:

Para valorar tus opciones, debes conocerlas, sino no tienes ninguna. Y para conocer tus opciones debes conocer los riesgos y beneficios de cada paso. Vamos a hablar a continuación de ellos:

 

¿Qué riesgos existen para la madre en una inducción?

Hablamos de inducciones farmacológicas, más adelante te daremos la alternativa que puedes considerar previamente a ésta, que no implica fármacos. 

  • Cuando procedemos a una inducción medicalizada, el cuerpo pierde la capacidad fisiológica de afrontar el dolor a través de la producción de endorfinas y eso en muchos casos lleva a solicitar la epidural que nos lleva a una espiral de intervenciones médicas que también conllevan sus riesgos. 
  • Crisis emocional de la madre, este riesgo aparece en primer lugar en los últimos estudios, refiriéndose al efecto que tienen las emociones maternas sobre la dinámica del parto y sobre el propio feto. El hipnoparto te ayuda en estos casos a disminuir este riesgo ya que llegado el momento estarás informada, preparada y con herramientas suficientes para gestionar esas emociones durante la inducción. En el curso de hipnoparto tienes 5 vídeos dedicados a cómo tener una inducción positiva y tenemos cientos de testimonios de madres que vivieron sus partos inducidos de manera satisfactoria.
  • Fracaso de inducción, en ese caso el siguiente paso es una cesárea.
  • Contracciones demasiado fuertes y prolongadas causando desprendimiento de placenta, rotura uterina y desgarros de cuello de útero.
  • Infección de útero.
  • Sangrado excesivo postparto.
  • Embolia de líquido amniótico. 

¿Qué riesgos conlleva una inducción medicalizada para el bebé?

  • Expulsivos más dificultosos e instrumentalizados
  • Nacimiento prematuro (estar de 37 semanas no implica que el bebé esté listo para la adaptación a la vida extrauterina, y puede conllevar problemas respiratorios) 
  • Sufrimiento fetal causado por la necesidad de intervención o instrumentalización del parto.
  • Infección uterina, ya que en las inducciones se realizan más procedimientos invasivos como tactos, la aplicación de prostaglandinas y ruptura de la bolsa.
  • Prolapso de cordón a consecuencia de la rotura artificial de la bolsa amniótica de manera temprana para desencadenar el trabajo de parto artificialmente.

A pesar de estos riesgos, hay casos en los que una inducción está indicada, porque conlleva beneficios para la salud de la madre y el bebé de más peso que los riesgos. Te damos los detalles sobre este punto al final de este post. 

 Entonces, ¿Cuándo está justificada una inducción? 

 La inducción del parto está justificada cuando los beneficios de finalizar la gestación para la salud de la madre y del bebé son mayores que los de permitir que el embarazo llegue a término y el parto se desencadene de forma natural. Si esa situación no se da, la inducción no es necesaria. 

 ¿Cómo puedo ayudar a que mi parto se desencadene antes de la fecha que me han puesto de inducción? 

 No hay medios naturales que la evidencia científica avale que desencadenan el parto, el parto es un proceso que tiene que ver con la maduración y posición del bebé. Pero sí que tenemos vías para darle señales a nuestro cuerpo y a nuestro bebé de que el momento para el parto es seguro y facilitar que llegue. Lo más importante es estar en calma, y generar las hormonas que favorecen el parto. Si generamos endorfinas y oxitocina ayudamos a nuestro cuerpo y a nuestro bebé a ponerse en marcha, si nos dejamos llevar por el miedo y las preocupaciones generamos adrenalina y cortisol, y eso impide que se faciliten los mecanismos naturales que desencadenan un parto.  ( incluso el estrés de querer provocar el parto y ponernos a hacer mil cosas para conseguirlo puede llevarnos a conseguir el efecto contrario al deseado, por lo que lo importante es que hagas lo que hagas, siempre sea porque te apetece y te hace sentir bien) 

Para generar endorfinas y oxitocina lo mejor es sentirnos seguras en el entorno donde estamos ( siempre estarás más tranquila cerca de tu casa que de excursión a 200km) y crear momentos que te hagan sentir bien, un masaje en los pies, estar abrazada con tu pareja, besos, abrazos, hacer el amor, comer lo que te guste, estar bien hidratada, crear momentos de calma y  tranquilidad con luz tenue, escuchar música que te lleve a buenos momentos, o las meditaciones guiadas de hipnoparto. Todo ello va a favorecer que tu mente de a tu cuerpo la señal de que “es seguro” empezar el proceso. 

Hay más cosas que puedes hacer: el movimiento. Dar un placentero paseo con alguien que te haga sentir bien, que te eleve la energía y con quien te sientas a gusto es una de las mejores recetas. Bailar dejándote llevar y  balanceando tus caderas y dando así espacio en tu pelvis a tu bebé será energía para que tu cuerpo se sienta preparado y tu bebé encuentre el espacio necesario para comenzar el proceso. 

No escuches los comentarios de la gente, no tienes ni porqué informar a nadie de lo cerca o lejos que está tu fecha (im)probable de parto o tu inducción. Quítate toda la presión social, las opiniones ajenas no tienen nada que aportar a tu parto. Comparte cómo te sientes solamente con quien sepas que te va a empoderar, a darte calma, confianza y seguridad. 

“ Los remedios de la abuela” : No hay ningún estudio que certifique que estos remedios ayuden a desencadenar el parto, pero… tampoco van a hacerte ningún mal, y escuchar a nuestras ancestras, sabias parturientas, nunca está de más. Así que si te viene de gusto, ¿por qué no probarlo? ¡Puede ser hasta divertido! Vamos a verlos: 

Alimentos a los que se les atribuye propiedades para madurar el útero y sobre las contracciones: 

Infusión de té de hoja de frambueso, piña, chocolate caliente con canela y pimienta, y dátiles (de los dátiles sí hay evidencia pero hay que ingerirlos con medida ya que tienen mucha glucosa).

Mas cosas agradables que  pueden ayudar: Tener sexo, sola o en compañía ;-), estimulación de los pezones si ya se está muy a término ya que si que resulta eficaz para estimular las contracciones pero sin un cuello del útero maduro no desencadenará el parto. 

Acupuntura: Pasada la semana 41 también puedes acudir a la acupuntura para favorecer la maduración del cuello del útero y las contracciones. Es muy importante siempre hacerlo con un buen profesional especializado en acupuntura obstétrica. 

En Reino Unido se está usando con un 40% de éxito el uso de aceites esenciales para la inducción al parto en el entorno hospitalario. Te invitamos a ver en Youtube y a leer en el blog el post sobre aceites esenciales en el embarazo y parto, en el que detallamos todo sobre este tema tan interesante. 

La maniobra de Hamilton es un procedimiento no farmacológico que se usa como primer paso a una inducción hospitalaria. 

¿En qué consiste una inducción del parto hospitalaria y farmacológica? Cómo es el proceso y todos los pasos a seguir.

El proceso puede variar entre un hospital u otro. Por eso, es importante que te informes de cómo es el proceso en tu hospital. Una vez sepas los pasos es importante tomar cada uno de ellos como independiente e ir haciendo el proceso uno a uno, ya que dándole el tiempo necesario, es posible que no necesites completarlo todo para que se desencadene el parto. 

Que este sea el proceso de inducción no significa que sea necesario hacer todos los pasos, en ocasiones simplemente con la maniobra de Hamilton y sin ningún fármaco el parto se desencadena. Todo depende de la maduración del cuello del útero y la posición de la cabeza del bebé.  

¿Cómo es un proceso de inducción en el hospital? 

Una inducción farmacológica siempre debe estar justificada, la tasa de inducciones en España es muy alta y hay claros ejemplos de protocolos que en unos hospitales se siguen para justificar una inducción y otros no. Es muy importante informarnos y tomar nuestras decisiones. Siempre os recomendamos la herramienta BRAIN para tomar decisiones durante el embarazo y el parto ( descúbrela en nuestro canal de Youtube y más a fondo en el curso de preparación al parto con hipnoparto de Parto Positivo).

El primer paso a  valorar en una inducción puede ser la maniobra de Hamilton. Aunque no es farmacológico, no deja de ser un método de inducción. Consiste en despegar las membranas uterinas de manera manual, se hace mediante la introducción de los dedos en la vagina hasta llegar al útero y separar las membranas del mismo.  Esto favorece la secreción de prostaglandinas. 

Según la evidencia, la maniobra de Hamilton  si se hace en la semana 41 reduce las posibilidades de llegar a la 42 casi en un 50%. Antes de la 41 no se asocia con beneficios clínicos pero sí con riesgo de sangrado, olas uterinas no productivas, malestar e infección o ruptura de membranas accidental.

Es una intervención que aunque no farmacológica sí tiene por objetivo inducir el parto y es importante decidir con toda la información en la mano. Es un proceso que siempre debe tener un consentimiento informado de la madre ya que conlleva riesgos como riesgo de infección o rotura de bolsa. En ocasiones desencadena el parto y otras veces genera contracciones poco regulares que conlleva otras intervenciones. 

El segundo paso, lo ideal es que no sea farmacológico. En algunos hospitales se ofrece el balón de Cook, es un balón que se introduce en el cuello del útero para estimularlo. Puede estar hasta 24h y el objetivo es que el balón y la presión que ejerce favorezca la dilatación y tras esto el balón caiga. El método mecánico de inducción al parto del balón de Cook tiene las mejores tasas de parto vaginal en comparación con otras técnicas.

El tercer paso es la introducción en la vagina de un pesario o gel de prostaglandinas para madurar el cuello del útero. Se pueden usar varias dosis espaciadas en el tiempo y es una especie de tampón que se introduce en la vagina.Es un método de maduración cervical mecánico. La maduración del cuello del útero favorece el parto y es necesaria ya que una inducción sin madurar el cuello tiene más riesgo de terminar en cesárea. 

A veces solo con las prostaglandinas se llega a parto activo, en caso de no desencadenarse el tercer paso es la rotura de la bolsa. Una vez rota la bolsa hay un plazo entre 24 y 72 horas (depende del protocolo de cada hospital) en el que el parto debe producirse. 

El siguiente paso es la administración de oxitocina artificial. Las contracciones que sentimos con la oxitocina artificial son muy diferentes a las de la oxitocina natural, las contracciones son más duras y las sensaciones más intensas, por lo que la administración de oxitocina artificial muchas veces va asociada a la administración de analgesia epidural. 

La epidural lleva a una falta de movimiento de la madre y a una postura poco fisiológica, lo que estadísticamente conlleva partos más instrumentalizados y una tasa de partos que terminan en cesárea elevada.  

La inducción farmacológica como veis lleva a una serie de acciones en cadena que conllevan unos riesgos para la madre y para el bebé, por lo que debe ser realizada siempre con una justificación médica evidente. Si una inducción está justificada es un regalo que nos da la ciencia, que debemos aceptar y que puede ser también un parto positivo. 

¿Tienes dudas sobre si tu inducción está justificada? Te detallamos a continuación las circunstancias que harían favorable una inducción. Si no cumples ninguna de ellas, cuestiona por qué te la han propuesto:

  • Tensión arterial muy alta, Preeclampsia, Eclampsia y Síndrome de HELLP 
  • Rotura prematura de la bolsa amniótica. 
  • Infección amniótica. (Infección amniótica y no “riesgo de infección”).
  • Sospecha de riesgo fetal:
    • Crecimiento intrauterino retardado (CIR) confirmado.
    • Embarazo postérmino prolongado, más de 42 semanas
    • Isoinmunización por incompatibilidad de rh sanguíneo entre la madre y el feto.
    • Antecedentes obstétricos desfavorables
    • Complicaciones médicas graves: por ejemplo Diabetes mellitus tipo 1 descompensada o de difícil compensación, Enfermedad renal crónica, EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica).
    • Síndrome antifosfolípídico (SAF) es una enfermedad autoinmune que se presenta principalmente en mujeres jóvenes.
    • Colestasis intrahepática del embarazo. 
    • Muerte fetal intraútero, ya que existe riesgo de infección uterina con peligro para la madre.
    • Enfermedad fetal que necesita asistencia neonatal especializada, Otros factores: Distancia al hospital o dilatación avanzada sin signos clínicos de comienzo de trabajo de parto.

Cuando no debe practicarse una inducción:

  • Por conveniencia (es Navidad, o vacaciones y es conveniente que el bebé nazca antes de una fecha señalada).
  • Placenta previa oclusiva total a término. (En este caso la indicación es de cesárea)
  • Vasa previa.
  • Presentación fetal transversa o podálica.
  • Procidencia del cordón (cordón por delante de la cabeza).
  • Herpes genital activo.
  • Desproporción pélvica absoluta, por estenosis pélvica o por anomalías estructurales (debido a accidentes, fracturas…) ya que hay que esperar al parto para comprobar cómo se adaptan entre sí, sobre todo porque tanto la pelvis como la cabeza fetal tienen cierta movilidad y adaptabilidad.
  • Signos o síntomas de sufrimiento fetal agudo (pérdida de bienestar fetal).
  • Carcinoma invasor del cuello uterino.

 

Motivos que deben valorarse de manera individual:

 

  • Gran multiparidad (igual o más de 5 embarazos). 
  • Antecedente de cesárea con incisión uterina vertical
  • Sobredistensión uterina (gestación múltiple, polihidramnios…).
  • Sospecha de desproporción pélvico- cefálica.
  • Riesgo de pérdida de bienestar fetal.
  • Enfermedad materna grave, una insuficiencia respiratoria descompensada o una insuficiencia renal descompensada por ejemplo.
  • No disponibilidad de control materno y fetal durante la inducción.
  • Ciertas malformaciones fetales.
  • Cicatrices uterinas previas.

 

Una inducción puede ser el mejor camino para ti y para tu bebé y puedes tener una inducción positiva y un parto maravilloso en tus circunstancias. Las bases para tener una inducción positiva son:

 

  • Estar informada y tomar la decisión desde el conocimiento de cuáles son las mejores opciones para ti y para tu bebé. Usa la técnica BRAIN para tomar esa decisión. 
  • Toma cada paso como una intervención aislada, como si fueses subiendo escalones pero en cada escalón puedes valorar independientemente que quieres hacer.
  • Tomate siempre que se pueda tu tiempo para valorar y pregunta qué pasa si no se hace nada en un plazo de tiempo. Infórmate siempre de cuánto tiempo puedes esperar para ir al siguiente escalón. 
  • Un parto inducido es un parto, por lo que el entorno debe ser favorable para que se generen las hormonas necesarias, en una inducción necesitamos más de ese entorno si cabe. Piensa en tus 5 sentidos y cómo proveer a cada uno de esa sensación de calma, relajación y seguridad. 
  • El movimiento ayudará a que tu cuerpo responda, mantén el movimiento y la verticalidad es importante. 
  • Respira entre cada ola uterina y usa tus herramientas de hipnoparto para mantener la seguridad, la calma y la confianza. 
  • Lee historias de partos inducidos positivos en nuestro blog, te ayudará a abrir tu mente a las diferentes circunstancias.

Puedes leer testimonios de Partos Positivos inducidos: el parto de Rocío, el parto de Sara o el parto de Leyre. En la sección de partos reales tienes cientos de experiencias de alumnas del curso y lectoras del libro

 

Había sido capaz de tener el parto de mis sueños y aprender de mi cuerpo lo increíblemente poderoso que es. Un cuerpo de diosa, que engendra y trae vida de la forma más increíble posible. Lee su testimonio aquí. 
Ana León

Parto inducido, alumna del curso presencial

Bibliografía y evidencias científicas:

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  3. Manual de Asistencia al Parto y Puerperio Normal. SEGO. Fabre González.