Incluso cuando las circunstancias no son las que deseamos, en este relato Lara nos enseña que un parto puede ser positivo y empoderador. Después de vivir una experiencia tan salvaje y brutal, ella se siente más fuerte que nunca. Lara se preparó con el libro de hipnoparto, recordad que ahora también está disponible el curso online de Parto Positivo ¡Enhorabuena Lara! Aquí os comparto su testimonio:

Desde el día que vi el positivo y durante el embarazo tenía muy claro que, si las circunstancias del momento lo permitían, quería tener un parto natural. Con una idea de parto flexible y asumiendo todas las opciones posibles, quería prepararme, prepararnos para vivir una experiencia positiva, que pudiésemos recordar con una sonrisa.

Mi marido y yo leímos juntos el libro de Hipnoparto de Carmen Moreno. Hacerlo me ayudó muchísimo a confiar en mi cuerpo y en mi bebé. 

 

“Mi cuerpo sabrá qué hacer y mi bebé también, estamos preparados para ello” 

Solía repetir cuando los miedos asomaban. A pesar de querer un parto natural, también me sentía segura y confiada ante la idea de un desenlace diferente.  

“Todo irá bien, sea como sea, porque voy a conocer a mi bebé”.

El parto comenzó un lunes por la noche cuando estaba de 36 semanas y 5 días. Estando en el sofá empecé a notar como caía líquido. Poca cantidad pero constante. Era transparente y no tenía contracciones pero todavía no había cumplido las 37 semanas, teníamos que ir al hospital. Estaba un poco asustada, era pronto, y en las últimas ecografías nos habían comentado que nuestro bebé era pequeñito. “Confía, todo irá bien”, me recordaba de camino al hospital.

 

Cuando llegamos comprobaron que era líquido amniótico y nos ingresaron. Íbamos a esperar el máximo tiempo posible para ver si el parto se desencadenaba sin ninguna ayuda. Pasamos una noche tranquila en nuestra habitación, sin ningún cambio. Al día siguiente (martes) estuve caminando por el hospital y también practicamos la técnica del manteo, pero nada funcionó. Tenía contracciones rítmicas que ni siquiera notaba.

 

Sobre las nueve de la noche (24 horas después de fisurar la bolsa) decidimos acabar de romper la bolsa y ayudarme con prostaglandinas. Apenas un ratito después comenzaron las contracciones, leves, como dolor de regla, cada vez más rítmicas y frecuentes. Estábamos en la habitación, tranquilos, escuchando nuestra playlist (preparada con mucho mimo para ese gran momento), conectando con nuestro pequeñín. 

 

Poco a poco, las olas uterinas se volvieron más intensas. En la pelota, con la luz muy tenue, sólo pensaba que el momento se acercaba, faltaba menos para conocernos y estaba preparada para vivir mi parto.

 

A la una de la madrugada las contracciones eran ya muy intensas. Acudimos a la zona de partos para que me examinaran. No había llegado a los 2 centímetros de dilatación. Me vine abajo. La fuerza de cada ola era brutal pero había dilatado muy poco. “No voy a aguantar, voy muy despacio”, pensaba. Mi pareja se volcó en animarme, apoyarme y repetirme que estaba cada vez más cerca. En cada contracción, me acompañaba como solo él sabe hacerlo, recordándome que mi cuerpo sabía parir. “Ya tienes una más, lo vas a conseguir”. 

 

Sin duda, me dio la fuerza que necesitaba para seguir adelante. Centrándome en el presente y en cada una de las contracciones, llegamos a las 4 y pico de la madrugada y volvimos para un nuevo examen… 4-5 cm de dilatación, ¡Bien!. Enseguida llenaron la bañera de partos y me metí. En el agua las contracciones eran más llevaderas pero seguían siendo muy intensas. A pesar del dolor, seguía concentrada y enfocada en vivir cada momento. “Una contracción más, cada vez más cerca, lo estás haciendo, sigue como hasta ahora”, me repetía.

 

Nuestro cuerpo es increíble y sabe qué hacer en cada momento. Entre contracciones, que sucedían cada 2 o 3 minutos, mi cuerpo descansaba y entraba en un estado de relajación profunda. Recuerdo que no escuchaba, no era consciente de qué ocurría a mi alrededor, ni de qué hora era, solo estaba yo y mi parto.

 

Cuando parecía que la intensidad de las olas uterinas no podía ir a más, incrementó. Fue otro momento difícil. “No puedo, no puedo, son muy fuertes”, decía. “Ya debes estar muy avanzada, claro que puedes, ya lo estás haciendo”, me decía mi matrona. Le pedí que me explorase. Necesitaba confirmar que era así, que el parto avanzaba, que todo iba como tenía que ir. Efectivamente, estaba casi en completa.

 

Llevaba desde las 5 de la madrugada en la bañera y debían ser las 8 más o menos. Sin poder controlarlo, las contracciones empezaban a ser diferentes y mi cuerpo empujaba en cada una de ellas. Una tras otra, me concentraba en respirar y relajar mi cuerpo, la mandíbula, el canal del parto. Con los ojos cerrados imaginaba a mi bebé abriéndose paso. Estaba agotada pero sabía que tenía que seguir y dar todo de mí. Sentía mucha presión, parecía que me iba a romper, gritaba y empujaba de una forma animal. Ya podía tocar su cabeza, muy blandita, cada vez más cerca. “Ya lo tienes, ahora sí, ya casi está aquí”. Después de más de dos horas empujando, la cabeza salió en 3 o 4 contracciones. En la última, su cuerpecito también lo hizo con mucha fuerza. Enseguida lo cogí en mis brazos. Mi bebé, precioso y lleno de vérnix, ya estaba conmigo. Lo había conseguido. Lo habíamos conseguido. A las 10:24 de la mañana del miércoles 19 de febrero nació nuestro hijo con 2,710 kg y 48 cm.

 

“Después de vivir una experiencia tan salvaje, tan brutal, me siento más fuerte que nunca”.

 

Incluso cuando las circunstancias no acompañaron, con rotura de bolsa prematura, teniendo que inducir con prostaglandinas, después de estar dos noches en el hospital, siendo primeriza, estando tan agotada,…conseguimos vivir el parto positivo que tanto soñábamos. Estoy convencida de que mi experiencia no hubiese sido la misma si no me hubiese preparado durante el embarazo.

La preparación al parto con hipnoparto de Parto positivo te ayuda a afrontar el parto con información, empoderada y sin miedos ¿El objetivo? Tener el mejor parto posible. Si quieres saber más sobre qué es el hipnoparto y cómo puede ayudarte haz click aquí. 

 

 

Lara preparó su parto con el libro de Parto Positivo. Ahora también está disponible el curso online.

 

También puedes descargar una meditación guiada gratis o continuar leyendo los partos positivos de cientos de mamás que han preparado su parto con Parto Positivo. Partos reales y positivos.

Lo volvería a hacer mil veces, todo fue excelente y no cambiaría ni un segundo, esa era la forma en la que Alma decidió venir a este mundo y fue totalmente espectacular poder ayudarla a encontrar su camino.

Haz click para leer su testimonio

Vanesa Jiménez

Libro de hipnoparto y curso online

Y por fin ahí estábamos las dos disfrutando ese intercambio de miradas. Se enganchó al pecho a los pocos minutos. Yo no tuve ningún tipo de desgarro y me encontraba fenomenal, más empoderada que nunca y con ganas de gritarle al mundo y en especial a las mujeres que somos pura magia.

Lee su testimonio que incluye video del parto

Lorena Cañón

Libro y curso online de hipnoparto

Había sido capaz de tener el parto de mis sueños y aprender de mi cuerpo lo increíblemente poderoso que es. Un cuerpo de diosa, que engendra y trae vida de la forma más increíble posible.

Lee su testimonio aquí. 

Ana León

Curso presencial de hipnoparto

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