En un día lleno de amor y calma, dejándose guiar por sus instintos y con la fuerza que nunca pensó tendría, Paula dio a luz a su pequeña en un parto positivo y empoderador.  Hoy comparte con nosotras su maravilloso relato. Con ayuda del libro de hipnoparto y el audio de meditación guiada afrontó su parto con valentía, empoderamiento, calma y mucho amor. Gracias por contarnos tu experiencia y hacernos participes de ella:  
Mi nombre es Paula y di a luz hace ya dos meses, me preparé con tu libro y tu audio. Sabía lo que era el hipnoparto porque he vivido en Inglaterra 5 años y allí una amiga mía se preparó para su primer parto con dicha técnica. En cuanto supe que estaba embarazada empecé a buscar hipnoparto en castellano y te encontré.
 
Desde mi segundo mes de embarazo escuchaba tu audio al principio dos días en semana (cuando me acordaba) y poco a poco más a menudo, al final del embarazo lo escuchaba a diario varias veces. Me leí el libro dos veces y mi pareja la parte para él. A parte de la preparación con tu libro también leí otros libros para preparar esta experiencia vital que yo tenía claro que quería que fuera natural. Aunque quería un parto lo más natural posible estaba abierta a todo pues no sabía cómo iba a tolerar el dolor.
Llevaba varios días que por la noche me entraban molestias como de regla a la hora de ir a dormir, me duraban unas horas pero me terminaba durmiendo y se iban, esto pasó 4 noches seguidas. El lunes 26 de agosto me acosté sin dolor pero a las 4 de la mañana del día siguiente, el dolor de regla me despertó. Me quedé en la cama tranquila esperando a que se pasara y así me dieron las 9. Nos levantamos para desayunar y comenzar el día y le dije a mi pareja que ese día no me encontraba muy bien para ir a la piscina y que prefería pasar el día tranquila viendo pelis. Le comenté que quizás me estaba poniendo de parto, él no me creía porque me veía bastante bien.
 
Pasé el día con unos dolores de regla bastante incómodos, vimos alguna peli y salimos a pasear sobre las 20-21h. Durante el paseo tenía que parar cada vez que venía el dolor (aún no sabía que eran las olas uterinas). Al llegar a casa ya no me apetecía cenar y solo tomé algo de fruta. Decidí darme un baño para relajarme a ver si todo cesaba, quería además lavarme y secarme el pelo tranquilamente (por si al día siguiente me ponía de parto), seguí pensando que se me iban a pasar los dolores. Me di un baño de más o menos una hora, y las olas seguían molestando bastante. A las 12 de la noche me metí en la cama para ver si descansaba un poco. Fue tumbarme y darme cuenta que en la cama el dolor era insoportable. Intenté aguantar pero a la media hora decidí que ya estaba de parto y que en la cama no lo iba a aguantar. 
Le pedí a mi pareja que él se quedara durmiendo, que prefería estar sola por ahora. Fue entonces cuando empecé a medir los tiempos de las contracciones, y también decidí poner la máquina TENs en marcha. Tenía contracciones cada 6 minutos y duraban un minuto pero las reportaba con calma escuchando la lista que me había preparado para ese día. Me movía por el pasillo dando paseos, me sentaba en la pelota, mi cuerpo pedía moverse lentamente. Entre olas me dormía en el sofá. Mi cuerpo se vaciaba vomitando, preparándose.   A las 5 de la mañana las contracciones no eran regulares había unas que venían cada 5 minutos y otras apenas cada 2. Decidí prepararme otro baño de velas y música, en ese baño conseguí dormir aunque las olas seguían repitiéndose. Tras una hora de baño relajante desperté a mí pareja y le dije que quizás era hora de ir al hospital. Aguanté otras dos horas en casa, bailando en pareja, recibiendo masajes y preparando todo lo necesario para el hospital. Recuerdo las contracciones del coche, sin poder moverme.   Pasadas las 8 llegamos al hospital y al examinarme me dan la buena noticia de que ya estaba de 5cm (no me lo podía creer, llegué sin saber si estaba o no de parto porque las contracciones no eran rítmicas).    No me podía creer que ese día fuera a conocer a mí bebé, finalmente había llegado el día para el que tanto me había preparado. En la habitación del hospital todo siguió con calma y tranquilidad. Sentada en la pelota, con la TENs encendida y recibiendo masajes y caricias de mi pareja. Me metía en la ducha, me sentaba en el WC, me movía lentamente en la pelota, mi cuerpo me pedía movimiento, y di con una matrona que era puro amor y respetaba mis deseos en todo momento. A las 13h mi cuerpo empezó a empujar sólo, sin yo querer y la matrona me tranquilizó, diciéndome que si el cuerpo empujaba es que era hora de empujar. Me exploró y efectivamente ya estaba dilatada completamente.   El problema era que la bolsa estaba íntegra y entonces el bebé no bajaba, eso hizo que tuviera un expulsivo larguísimo de más de 3h. No quería someterme a ningún tipo de intervención, pero tras más de 2h empujando yo me sentía sin fuerzas y la matrona me dijo que quizás romper la bolsa facilitaría las cosas. Accedí a ello, confiaba plenamente en ella.   Durante el expulsivo me sentía con la Tierra, sentía que conmigo empujaban todas las mujeres que han parido para poder estar yo hoy dónde estoy, pensaba que cada pujo me acercaba más a mi bebé, que cada pujo era un pujo menos. El dolor no podría conmigo, era parte de mi.   Y así con la fuerza que nunca pensé que tendría salió, conocí a mí pequeña en un día lleno de amor y calma. No recuerdo dolor ni miedo. Me adentré en mi planeta parto desde el principio, me dejé llevar sin temor, me sentí un animal y dejé que mis instintos me guiarán. Solo darte las gracias por la calma con la que permites que nos afrontemos al parto, tu libro es una herramienta que para mí ha sido indispensable para prepararme.
  La experiencia del parto es la que más me ha empoderado en toda mi vida. El parto es un proceso que marcará la vida de dos personas y no un proceso al que temer.
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Lo volvería a hacer mil veces, todo fue excelente y no cambiaría ni un segundo, esa era la forma en la que Alma decidió venir a este mundo y fue totalmente espectacular poder ayudarla a encontrar su camino. Haz click para leer su testimonio
Vanesa Jiménez

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Y por fin ahí estábamos las dos disfrutando ese intercambio de miradas. Se enganchó al pecho a los pocos minutos. Yo no tuve ningún tipo de desgarro y me encontraba fenomenal, más empoderada que nunca y con ganas de gritarle al mundo y en especial a las mujeres que somos pura magia. Lee su testimonio que incluye video del parto
Lorena Cañón

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Había sido capaz de tener el parto de mis sueños y aprender de mi cuerpo lo increíblemente poderoso que es. Un cuerpo de diosa, que engendra y trae vida de la forma más increíble posible. Lee su testimonio aquí. 
Ana León

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