Jessica parió a su hija Aria en plena pandemia del Coronavirus en el Hospital de Granollers (Barcelona). Siendo afectada por la situación que se vive a nivel local y global, ella tuvo que cambiar cosas de su plan de parto. Sin embargo siempre se mantuvo consciente de que la situación no podía ser de otra manera y gracias a los pensamientos positivos, aceptó el desafío que este contexto le planteaba. Ella se preparó su parto con el libro de hipnoparto, recordad que ahora también está disponible el curso online de Parto Positivo ¡Enhorabuena Jessica! Os dejo con su testimonio:

Mi cuñada me recomendó tu libro después de su segundo parto. Yo todavía recuerdo su cara cuando fui a verla al hospital ese día, estaba empoderada y feliz. Gracias a eso me prepare para tener un parto natural y positivo. Leí el libro Hipnoparto: Preparación para un Parto Positivo, al principio del embarazo y volví a leerlo en el tercer trimestre. 

Durante el embarazo estuve haciendo los ejercicios de respiraciones y visualizaciones, escuchando hipnoparto, que me iba genial en el primer trimestre cuando tenía malestar o vómitos y en el tercer trimestre para dormir relajada. También me preparé físicamente con yoga prenatal y con sesiones de osteopatía.

La madrugada del domingo 22 de marzo me levanté cada hora para ir al baño, cuando me limpio noto que estoy echando el tapón mucoso, ya lo había estado expulsando 2 semanas antes. A las seis de la mañana empiezo a tener molestias en la barriga de forma irregular y muy espaciados en el tiempo, una de las veces que voy al baño noto que he echado mucho tapón mucoso de golpe y cuando vuelvo a la habitación mi perro aúlla como un lobo mirándome (nunca había aullado así). Albert, mi marido, se despierta, le digo que estoy con contracciones esporádicas y asumimos que el perro ha reaccionado así porque sabe que el momento se aproxima. Estoy todo el domingo con contracciones, tanto que decidimos llevar el perro a casa de mis padres por si la niña decide nacer esa noche. 

Cuando me meto a la cama esa noche las contracciones son bastante regulares cada 10-15 minutos así que intentó dormir todo lo que puedo. A las 2 empiezo a notar contracciones un poco más molestas y bastante seguidas que no me dejan descansar, decido apuntarlas y me doy cuenta de que son cada 5 minutos de media, algunas más intensas y largas que otras , estoy casi 1 hora y decido avisar a mi marido e ir al hospital. 

Para poner un poco en contexto, la situación del hospital por el covid-19 era difícil.  No había habitaciones para las parturientas y estás tenían que quedarse en la sala de dilatación con sus bebés como si fueran habitaciones normales. Luego empezaron a trasladarlas a la mutua local cuando ya habían parido para hacer espacio a nuevas parturientas. Esto afectó a mi parto, ya que, yo quería estar en la sala de partos natural, donde había piscina, tela y podía parir allí mismo sin ir a la sala de parto, pero esa habitación estaba ocupada por otra parturienta, y no pude usarla.

Allí me hacen un tacto y estoy de 2 centímetros de dilatación y con el cuello bastante borrado, las contracciones son intensas pero hay algunas suaves entre medio, todavía no estoy de parto. Volvemos a casa a dormir, intento descansar todo lo que puedo entre contracciones aunque es difícil. A las 9 de la mañana del lunes 23 me levanto y me doy una ducha para aliviar las molestias y el cansancio muscular de la noche. Paso el día encima de la pelota haciendo movimientos y cantando para ver si las contracciones se vuelven más constantes.

A las 17 Hs. veo que las contracciones son muy regulares y molestas, empiezan a ser cada menos de 5 minutos y todas superan el minuto de duración. Decido que en una hora si sigo así iremos al hospital. 18:30 Hs. ingreso en hospital con 3 centímetros de dilatación y cuello prácticamente borrado. Me ponen monitores de manera intermitente, puedo levantarme, caminar, estar en la pelota. Voy durmiendo entre contracciones todo lo que puedo, detectan que tengo unas décimas de fiebre y tal como está la situación con el covid-19 nos dan mascarillas y deciden ponerme Paracetamol en algunos momentos para ir reduciendo y que no vaya a más.

23:55 Hs. me hacen un tacto vaginal, poco más de 4 centímetros de dilatación y sin cuello. Seguimos avanzando, las contracciones cada vez son más fuertes y voy buscando la postura que me va mejor, la pelota se convierte en una aliada importante.

Las respiraciones son clave para pasar las contracciones y la confianza en Aria también, se que juntas podemos hacerlo. 

En algún momento voy al baño para orinar y mientras estoy sentada me mareo y vómito, cuando entra la matrona avisada por mi marido para decirle lo que ha pasado me anima diciendo que eso es un buen síntoma de que el parto está cerca. A las 3:50 de la mañana me hace otro tacto, 7 centímetros de dilatación, la cosa parece que está animándose y me animo sabiendo que quedan pocas horas para conocer a mi pequeña. 

Continuó caminando por la habitación, sentada en la pelota y aprovecho las dosis de Paracetamol para dormir entre contracciones y recuperar fuerzas. Sobre las 7 de la mañana hacen cambio de turno y entra Araceli, la matrona con la que he hecho las clases de preparación al parto, ella sabe que quiero parto natural y me anima mucho saber que estará con nosotros en la parte final.

A las 8h de la mañana, me hacen otro tacto, estoy de 8 centímetros, el parto parece que se ha parado un poco y a mi me empiezan a faltar fuerzas para continuar. Sigo caminando y en la pelota, lloro con las contracciones por el agotamiento y en muchas ocasiones pienso que no voy a poder, pero me recuerdo que si, que puedo, que con cada ola mi niña está más cerca de mí.

“El dolor no es más fuerte que yo porque es parte de mi” .

 

Aguanto 4 horas más, con momentos de bajón y Albert a mi lado diciendome que lo estoy haciendo genial. Él me aplica calor en las lumbares con la bolsa de semillas, se le ve preocupado por mi estado emocional. A las 10:30 Hs. pido que me hagan un tacto, quiero ver si estoy avanzando. Estoy de 8 centímetros y el cuello todavía está un poco grueso, no he dilatado nada en más de 2 horas, las contracciones son fuertes y yo estoy cansada, llevo días sin dormir bien y aunque he ido descansando, no tengo fuerzas para seguir así muchas horas más. Pregunto si podemos hacer algo para acelerar el proceso ya que estoy cansada y me proponen romper la bolsa para ver si así las contracciones son más efectivas y conseguimos avanzar. Acepto y rompen la bolsa. 

Me vuelvo a animar y vuelvo a caminar por la habitación, confiando en Aria. Voy notando como va cayendo líquido de vez en cuando y eso me va dando fuerzas pensando que cada vez que cae líquido yo estoy dilatando un poco más. Con cada contracción canto vocales y alargó las respiraciones, así noto alivio. A las 12 Hs. pido que me vuelvan a mirar, quiero saber si estoy progresando. Me dicen que sigo de 8cm, estoy cansada y las contracciones son cada vez más fuertes y me agotan más. 

Me proponen ponerme Syntocinon (medicamento oxitócico) para ayudar a la dilatación y acepto. Me ponen monitores inalámbricos para tener un control constante. Yo me siento en la cama, no me veo con fuerzas en las piernas para caminar. Continuó cantando vocales para ir aliviando el dolor mientras hago rotaciones con el tronco. Las matronas que pasan a mirar los monitores me dan muchos ánimos y fuerza diciéndome que soy muy fuerte y que aguanto muy bien. Albert sigue a mi lado ofreciéndome apoyo cada vez que lo necesito.

A la 13 Hs. vienen a subir la dosis del Syntocinon para ver si la progresión es más rápida ya que yo me agoto por minutos. Me ofrecen si quiero un zumo o chocolate para liberar más oxitocina pero a mí no me entra nada y digo que no. A las 14 Hs pruebo de levantarme y ponerme en la pelota, decido cambiar ya que noto mucha presión en la vagina sentada encima de la pelota, me pongo de rodillas en la cama y muevo las caderas para ayudar a mi cuerpo. Siento una sensación muy intensa que podría ser que fueran ganas de empujar. Pido que vengan de nuevo y me hagan un tacto, el dolor es muy intenso y tengo la sensación de que la niña ha bajado algo. 

Me miran y me dicen que sigo de 8 centímetros pero que mi cuello ya es muy fino, saben que estoy agotada y me proponen ayudarme a pasar la cabeza de la niña por el cuello del útero, acepto sabiendo que es lo mejor para acabar cuanto antes. Me hacen empujar mientras resiguen el contorno del útero y ayudan a pasar la cabecita, necesitamos varios intentos pero al final lo conseguimos. 

Estamos un paso más cerca, reducen de nuevo la dosis de Syntocinon ya que no necesito tanta cantidad en esta fase. Confío en mi cuerpo y las matronas me informan de que en cualquier momento  puedo tener ganas de empujar,  y me recomiendan que cuando pase me ponga del lado izquierdo para ayudar al descenso de la niña y que mi marido me pueda aliviar con masajes en la espalda. Así lo hacemos, notar los masajes me alivia mucho y conseguimos estar con los pujos casi una hora y media hasta que deciden llevarme a paritorios para hacer el expulsivo. 

Una vez allí me indican que siga empujando cuando tenga ganas y que la niña está ya en el segundo plano. Le dicen a Albert  si quiere verle el pelo, él se acerca y con una sonrisa y ojos vidriosos me dice que es muy morena. Me emociono y de ese comentario cojo mucha fuerza para seguir empujando. Cada vez que empiezo a notar la contracción grito un ‘viene’ y todo el equipo se prepara para los pujos. Consigo empujar 3 veces en cada contracción y las matronas y ginecóloga me dicen que lo hago muy bien y me animan mucho. 

Mi marido me dice que lo hago genial cada vez que acaba la contracción y eso me da más fuerzas para la siguiente. Hacemos varios pujos y pregunto cómo va, la niña sale pero no se va encajando en los planos, eso me hace pensar que tengo que empujar durante más rato y me fío de mi instinto. En las siguientes contracciones alargó todo lo que puedo los pujos, prácticamente hasta la extenuación, y se que están siendo efectivos. Unas contracciones más tarde me indican que siga empujando aún sin  contracción y yo paro sin entender, pero a los segundos sigo empujando. 

La sensación en la vagina por estar la niña con la cabeza medio fuera es muy grande. Continuo empujando mientras suelto de todo por la boca. Lo siguiente que noto es algo calentito y resbaladizo en mi barriga y pecho y cuando bajó la cabeza ahí está mi pequeña. Eran las 15:50h y Aria ya estaba en este mundo. 

Le limpiaron con una toalla y estuvieron a punto de hacerle aspiración porque tenía las vías cerradas pero Araceli, la limpio y consiguió que respirara sin aspiración. Esperaron a que el cordón dejará de latir para cortarlo y de mientras me suturaron los desgarros internos con ayuda de anestesia local, solo 2 puntos de sutura. 

“Me sentía muy fuerte en ese momento, muy empoderada”.

La expulsión de la placenta tuvo que ser manual ya que esperaron 20 minutos y no salía de forma fisiológica ni con masajes por la zona exterior, estaba muy pegada, incluso tuvieron que llamar a otra compañera para que hiciera la expulsión porque mi ginecóloga no pudo, fue más molesta que el propio expulsivo de la niña.

Con ella encima mio nada podía pararme”.  

Después de la expulsión de la placenta nos llevaron de nuevo a la sala de dilatación donde hice piel con piel y empecé la lactancia materna. A nosotros no nos trasladaron a la mutua ese dia porque había tenido fiebre en el parto y tenían que controlar a Aria, ya que pediatría seguía en ese centro, estuvimos allí un día entero mientras me hacían análisis de sangre y controlaban que mi pequeña no tuviera nada. Al día siguiente el hospital decidió trasladar pediatría también a la mutua local y empezaron a  vaciar  todo el paritorio y por la noche nos trasladaron a la mutua local para dejar ese espacio para otros enfermos covid-19. Allí estuvimos 3 días hasta que llegaron los resultados del análisis y todo estaba bien.

Hasta aquí mi parto y mi experiencia, solo me queda darte las gracias por ayudar a tantas mujeres a tener experiencias positivas y salir más fuertes de sus partos.

La preparación al parto con hipnoparto de Parto positivo te ayuda a afrontar el parto con información, empoderada y sin miedos ¿El objetivo? Tener el mejor parto posible. Si quieres saber más sobre qué es el hipnoparto y cómo puede ayudarte haz click aquí. 

“El dolor no es más fuerte que yo porque es parte de mi” .

Jessica preparó su parto con el libro de Parto Positivo. Ahora también está disponible el curso online.

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Lo volvería a hacer mil veces, todo fue excelente y no cambiaría ni un segundo, esa era la forma en la que Alma decidió venir a este mundo y fue totalmente espectacular poder ayudarla a encontrar su camino.

Haz click para leer su testimonio

Vanesa Jiménez

Libro de hipnoparto y curso online

Y por fin ahí estábamos las dos disfrutando ese intercambio de miradas. Se enganchó al pecho a los pocos minutos. Yo no tuve ningún tipo de desgarro y me encontraba fenomenal, más empoderada que nunca y con ganas de gritarle al mundo y en especial a las mujeres que somos pura magia.

Lee su testimonio que incluye video del parto

Lorena Cañón

Libro y curso online de hipnoparto

Había sido capaz de tener el parto de mis sueños y aprender de mi cuerpo lo increíblemente poderoso que es. Un cuerpo de diosa, que engendra y trae vida de la forma más increíble posible.

Lee su testimonio aquí. 

Ana León

Curso presencial de hipnoparto

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