Si bien esta no es una historia color de rosa, el camino que Eva recorrió hasta tener a su hijo Unai en brazos sin duda aportó mucho crecimiento personal y de pareja. Tuve el placer de conocer a Eva en un taller de hipnoparto presencial en Madrid y me hace muchísima ilusión compartir su relato con vosotras ¡Enhorabuena Eva! Os dejo con su testimonio:

Mi historia no es color de rosa la verdad. El camino que hemos recorrido hasta llegar a tener en brazos a Unai, ha sido muy duro y a la vez muy revelador. Nos ha costado siete años de infertilidad, y siete pérdidas, una por año. Muchos médicos, muchas pruebas, mucha oscuridad. Mas también un poquito de luz, mucho crecimiento personal y de pareja. Cambio de hábitos poco saludables, meditación, sanación y conexión conmigo misma.Toda una aventura, de la cual hemos salido mucho más reforzados. 

Mis abortos eran naturales, yo me quedaba embarazada sin ayuda, pero antes de que pasara el primer trimestre, los perdía. Al final, y como pasó mucho tiempo, nos decidimos por la ovodonación. Con la segunda transferencia, quedé embarazada de Unai. Y, a pesar del miedo natural por todo lo que habíamos pasado, pude vivirlo de una manera muy positiva y disfrutarlo.

Medité, hice yoga para embarazadas y por supuesto, el Curso online de Hipnoparto de Carmen Moreno. Yo siempre había soñado con un parto natural. De hecho, con los primeros embarazos, estuvimos valorando dar a luz en casa. Pero después de siete abortos esa idea se disipó, y buscamos otras opciones. Elegimos la unidad de parto natural del Hospital Universitario HM Nuevo Belén, con la Doctora Suárez y su maravilloso equipo. En cuanto lo conocimos, supimos que era nuestro sitio  ideal para dar la mejor bienvenida posible a este mundo a nuestro deseado hijo.

Todo el embarazo transcurrió muy bien. Todos los controles médicos dentro de la normalidad. Pero en la semana 38 me subió la tensión y me diagnosticaron principio de pre-eclampsia. Me pusieron medicación, confiando en que me bajaría, pero no fue así, y cuando llegamos a la semana 39, la Doctora Suárez, nos propuso la inducción para no correr ningún riesgo, después de todo lo que habíamos pasado. Estuvimos hablando entre los tres y utilizando la técnica B.R.A.I.N (curso de Hipnoparto) decimos que lo mejor era inducir. 

Por lo tanto nos fuimos a casa a coger la bolsa y a las siete de la tarde del 21 de Octubre, ingresamos en la Clínica Belén. Mi sueño de poder dar a luz en la unidad de parto natural se esfumó de golpe, ya que iba a tener que estar muy controlada por si se me subía la tensión en el parto.

Ingresé muy tranquila, pero cuando vi la habitación donde íbamos a estar, me vine abajo y me puse a llorar como una niña pequeña a la que le han quitado su mayor tesoro. Le dije a mi pareja que no iba a ser capaz de hacerlo allí, que tenía muuuucho miedo. Y él, con toda la tranquilidad con la que estuvo apoyándome todo el parto, me abrazó y me dijo que todo iba a salir bien, que éramos un gran equipo los tres.

Poco a poco, pude tranquilizarme y escuchar a la comadrona como iba a ser el proceso, para el cual yo no me había preparado nada. No obstante gracias a todas las herramientas del curso, supe fluir en la situación que me estaba tocando vivir. 

A las 8 de la tarde me pusieron el primer Propess (prostaglandina, inductor del parto) y no pasó nada más que una leve molestia de regla. A las doce de la noche me pusieron el segundo y en tres horas, me puse de parto. Al principio fueron Olas muy leves, pero en poco tiempo todo se aceleró, y casi no tenía tiempo de descanso entre unas y otras. Mi chico las iba midiendo y dándome mucho ánimo. Me decía en todo momento que lo estaba haciendo muy bien. Cada media hora, entraban a monitorizarme con cableado y me preguntaban si quería la epidural. Yo estaba fuerte, muy metida en mi y por el momento no lo contemplaba, aunque ya había hablado con Raúl, que no iba a forzar ninguna situación, que en esta habitación no había NADA para aliviar y poder realizar el trabajo del parto, más que una ducha y los TENS (Estimulación Nerviosa Eléctrica Transcutánea, sistema de alivio del dolor) que me puse nada más sentir la primera Ola Uterina y no me los quité hasta el final, la verdad es que me ayudaron muchísimo.

Cuando pasaron dos horas aproximadamente (es verdad que pierdes la noción del tiempo) me hicieron el primer tacto, y estaba de casi 4 centímetros de dilatación. Eso me alegró mucho. Pensé que ya estaba más cerca de tener en brazos a mi tesoro. Seguían monitorizándome cada media hora y después nos dejaban nuevamente a los dos solos en la habitación. Otras dos horas más tarde, después de haberme dado una ducha calentita que me alivió muchísimo, de haber vomitado dos veces y andar a cuatro patas por la habitación, me hicieron el segundo tacto y resulta que ya estaba 7 centímetros dilatada. Menudo subidón me dio. Me comunicaron que ya no me podían dejar sin los monitores, y que iba a tener que quedarme quieta en la cama. A mí eso me pareció imposible de aguantar, así que pedí la epidural. Estoy segura que si las circunstancias hubieran sido otras, habría sido capaz de hacerlo sin anestesia.

Después de la epidural, me quedé dormida por una hora aproximadamente. Me sentó genial descansar. Cuando me desperté, me hicieron otro tacto, ya estaba de 10 centímetros de dilatación. Me bajaron al paritorio, y ahí fue todo rapidísimo. Fueron de gran ayuda las respiraciones que había practicado para el expulsivo, al igual que las respiraciones de la dilatación, que hicieron que el trabajo fuera tan bueno.

Me sentía tan bien en el paritorio, aunque no fuera el lugar ideal ni mi parto soñado, pude pedir que bajaran las luces y que por favor sólo estuvieran las personas necesarias en ese momento. Me sentía muy fuerte, aunque no tuviera el control sobre mis piernas. Yo sentía a mi niño y cómo él quería venir a estar con nosotros.  En tres Olas Unai ya estaba en mi pecho. Tan sólo me dieron dos puntos de un pequeño desgarro natural. Pudimos hacer piel con piel. Su papá cortó el cordón umbilical y hasta le hice una foto a mi placenta; todo sucedió en apenas 7 horas desde que empezó la primera Ola Uterina… ¡fue maravilloso!.

Luego el puerperio, me pilló desprevenida. Creo que es muy importante prepararse también para ese momento (Me consta que están trabajando en ello). Muchísimas gracias de nuevo por todo, haces un trabajo increíble que nos ayuda a tantas mujeres a poder vivir una experiencia empoderadora, que seguro contribuye en crear un mundo mejor. 

La preparación al parto con hipnoparto de Parto positivo te ayuda a afrontar el parto con información, empoderada y sin miedos ¿El objetivo? Tener el mejor parto posible. Si quieres saber más sobre qué es el hipnoparto y cómo puede ayudarte haz click aquí. 

Aunque no fuese mi parto soñado, gracias a la preparación y a toda la información que tenía, pude salir empoderada del nacimiento de mi hijo.

Tras asistir a un taller presencial de hipnoparto en Madrid, Eva decidió ampliar su preparación con el libro y curso online de Parto Positivo.

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Lo volvería a hacer mil veces, todo fue excelente y no cambiaría ni un segundo, esa era la forma en la que Alma decidió venir a este mundo y fue totalmente espectacular poder ayudarla a encontrar su camino. Haz click para leer su testimonio
Vanesa Jiménez

Libro de hipnoparto y curso online

Y por fin ahí estábamos las dos disfrutando ese intercambio de miradas. Se enganchó al pecho a los pocos minutos. Yo no tuve ningún tipo de desgarro y me encontraba fenomenal, más empoderada que nunca y con ganas de gritarle al mundo y en especial a las mujeres que somos pura magia. Lee su testimonio que incluye video del parto
Lorena Cañón

Libro y curso online de hipnoparto

Había sido capaz de tener el parto de mis sueños y aprender de mi cuerpo lo increíblemente poderoso que es. Un cuerpo de diosa, que engendra y trae vida de la forma más increíble posible. Lee su testimonio aquí. 
Ana León

Curso presencial de hipnoparto

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