Desde comienzos de su embarazo Elena, una mujer empoderada y guatemalteca, soñó con un parto natural, pidiéndole a Dios que así fuese, aunque sabía que podían haber complicaciones. Ella se preguntaba:  ¿quién soy yo para que Dios me consienta?. Y así fue, Ana Itzel nació en Bolivia en un Parto natural, Positivo y respetado. Elena preparó su parto con el curso online de Parto Positivo ¡Enhorabuena Elena! Os dejo con su testimonio:

Inicié mi jornada de preparación durante el embarazo, los primeros meses hablar del parto era un miedo e incertidumbre profundos por tantos fantasmas y por como nos han mostrado en las películas lo que es un “parto”. De igual forma empecé a prepararme durante el embarazo con muy buena alimentación, buscando todo lo que podía hacerle bien a mi bebé, haciendo yoga prenatal (me hubiera gustado hacerlo todos los días pero lo hice cada 2-3 días), tomando mucha agua y cuidándome de no sobre esforzarme aunque a veces me costaba mucho.

Debo admitir que la mayoría del embarazo lo viví en Chochis, este pueblo hermoso que nos ha dado tanto; rodeada de mucha naturaleza y tiempos de reflexión y entrega.

Fueron pasando los meses y la idea del parto fue madurando en mi cabeza, el organismo es tan perfecto que las hormonas vienen y van pero nos permiten también poder ir preparando nuestra mente para ese momento de conocer a nuestro bebé.

Fui investigando sobre los “dolores de parto” y cómo aprender a llevarlos, entre tanta información hubo un término que hizo click en mi cabeza “hipnoparto”. Pareciera ser que un mago viene a hipnotizarme y por arte de magia el bebé nace jajaja.. pero no es así. El hipnoparto es una forma de prepararse para el parto con respiraciones, visualizaciones y relajación mental; acompañada de movimientos que favorezcan lo que el cuerpo necesita hacer durante esas horas para permitir el paso del bebé a este mundo.

Fueron pasando los meses con las preparaciones que ya venía haciendo pero sentía que me faltaba algo más, más información, ir un poco más profundo. Fede leyendo las noticias de una página católica que nos gusta se topó con el término “hipnoparto” y un link de un curso online que podríamos hacer. Me metí a ver y en efecto estaba el curso online de “Parto Positivo” con la genia de Carmen Moreno, quien es la que ofrece este curso. Le comenté a mi papá del curso y decide regalárnoslo así que comenzamos en  la semana 32 del embarazo. Arrancamos el curso entre los dos, un par de videos al día.

Este curso consiste en 40 videos mas o menos, no muy largos en los que Carmen va explicando todo lo que concierne al parto, la técnica del hipnoparto, la importancia del lenguaje y cómo este configura nuestra mente, las hormonas que toman parte en el proceso y el entorno que necesitamos para poder generarlas con libertad.

Poco a poco la idea del parto se fue transformando y me fui sintiendo más segura, es tan cierta la frase de que “la información es poder”, con sus simples e ingeniosos videos, el esperado día de conocer a nuestr@ bebé, se transformó para nosotros .

A lo largo del embarazo tuve controles en todos lados porque estábamos conociendo nuestro entorno y buscando el mejor escenario posible para cuando llegase el momento. Y un lugar al que siempre nos costó llegar pero al salir de él nos sentíamos tan amados y reconfortados fue la Comunidad Villa Nueva, un barrio podría decirse, de menonitas que han salido de colonias cerradas para ser una especie de transición en la que se convive con personas de ideales afines a sus creencias pero están abiertos a la relación con el mundo contemporáneo.  En esta comunidad está la clínica Medifam con el Dr. Ervin Martens, un joven médico Alemán con una familia enorme y hermosa que ha construido una clínica en la que atienden con mucho corazón y entrega a quien cruza la puerta de entrada. En su mayoría son menonitas de otras colonias aledañas, muchos partos, pero también casos de otra índole de enfermedades y la atención es siempre muy buena, este equipo se desvive por sus pacientes, es una entrega tan hermosa la que realizan. ¡Nos encantó el lugar, el entorno, la gente! 

 

Algunos sabrán que mi relación con la medicina occidental no es la mejor de todas, pero en este caso, estábamos seguros que queríamos que fuese el lugar. Porque va más allá de procedimientos, está primero la persona, se le atiende con mucho amor y se le tiene paciencia y eso no tiene precio. El tema era, cómo le íbamos a hacer para la venida a la comunidad y nuestra estadía. ¿Dónde sería? ¿Por cuánto tiempo? ¡Ah! Pequeño detalle, la comunidad está a 3.5 horas aproximadamente de Chochis.

Como Dios es grande y su providencia es abundante y generosa, en uno de los controles la Dra. Silvia, quien dirige el centro médico y trabaja codo a codo con Erwin, nos ofrece un cuarto en su casa para venir a lo último de la espera y poder tener el parto acá. Esa ventana que se abrió ese día jamás pensamos que fuese a ser tan importante para nosotros.

Seguimos con las preparaciones y preguntamos cuando era prudente venir para poder estar tranquilos, nos recomiendan que entre semana 37-38 porque las primerizas suelen adelantarse. Así que nos vinimos a mitad de la semana 37 con la idea que nuestro Bebushki pudiese llegar a partir de la 38. La doctora nos recibió con tanto amor, que nos sentimos sobre amados. Había comprado de todo para que pudiéramos comer tranquilos…¡Ah! Porque encima ya había empezado la cuarentena acá en Bolivia y el día siguiente a que nos venimos de Chochis, cerraron el pueblo para salidas…. así que la providencia de Dios siempre a nuestro lado.

Estuvimos donde la doctora en la espera… en la espera…. en la espera…. se hizo larga, llegó la semana 41 y decidimos con Fede ir a control e iniciar una inducción porque ya había pasado mucho tiempo. Era lunes y el viernes anterior había tenido contracciones, más bien “olas uterinas” (que así las llamamos en el curso) pero los siguientes días nada… Así que fuimos a control. 

Cuando me controlan me dicen que estoy dilatada de 2 centímetros y Bebushki ya súper encajad@, para mi sorpresa, ¡iba todo en marcha! De igual forma para acelerar un poco el proceso me dan 25-30 mg de prostaglandinas, un cuarto de una pastilla sublingual. Había leído que de todas las formas de inducción ésta era la más leve y segura así que arrancamos así. A las 13.25 me tomé la pastilla; volvimos a casa de Silvia a almorzar, Fede como siempre nos estuvo cocinando super rico. A una hora de la toma, empiezo a sentir “olitas” que vienen y van, sin dolor pero asomándose constantemente. Una hora después estaban cada 15 minutos, siempre suaves y constantes. Estuve caminando todo el rato, hice posiciones de yoga y respirando como aprendí en el curso. Caminamos a la tienda por un helado, volvimos a casa. Cuando me hicieron el control, la matrona me dijo que vuelva cuando ya tenga 3 contracciones cada 5 minutos. Pasó la tarde, me di un baño y a las 8 pm sentimos que ya venían 3 cada 5 minutos, aumentando su intensidad pero siempre llevaderas. Aplicando la respiración y los movimientos en cada ola se pasaron las horas más rápido de lo que pensé. Caminamos a la clínica, despacio y respirando entre cada contracción, en oración y en silencio ambos. Había arrancado también en casa previamente con la música que me había preparado Fede, cantos de Taizé instrumentales, que sirvieron un montón.

 

Llegamos a la clínica, me hicieron un tacto y estaba de 3-4 centímetros, me dijeron que vuelva a la casa y regrese en dos horas. Así que volvimos a casa, siempre caminando, tranquilos… las olas empezaron a ser más intensas y más seguidas, pero siempre llevaderas, cada cierto rato unas más fuertes que otras; llegó la doctora a su casa y me dice que hace bien sentarse en la pelota para ayudar a que descienda el bebé y se abra más el canal, se sentían más intensa así pero una de cada tres me sentaba en la pelota como ella me recomendó… pasaron dos horas y la doctora me hizo un tacto en casa, estaba de 5-6 a las 10 pm, me dijo que esperemos una hora más para ir al a clínica y así fue. 

Estuvimos como desde el inicio, caminando, respirando, tomando algo dulce y escuchando Taizé. Ya se sentían bastante más fuertes y más seguidas las olas. La doctora nos ofrece llevarnos porque ya eran más seguidas las contracciones así que 11.30 pm nos fuimos a la clínica. Llegamos directo a la sala de partos que es una habitación que da a un jardincito muy lindo y tiene un pasillo exterior que uno puede caminar allí, las habitaciones rodeadas de naturaleza, el sonido de los grillos y el viento fueron mis compañeros en esa última hora. 

 

Siguen más intensas las olas, llega una de las parteras divina, con una jarra de jugo a ofrecernos para tomar, tomamos algo, y ya venían bastante más seguidas las olas, y más intensas también, mantuve la calma entre cada una y las dejé fluir por más que me costase. Con la respiración, sintiendo que cada vez estaba más cerca de conocer a mi bebé y repitiendo los cantos de Taizé en mi cabeza y las afirmaciones que aprendí “mi cuerpo sabe parir, mi bebé sabe nacer”; “el dolor no es más fuerte que yo porque es parte de mi”. Pasó una hora más o menos en la que un andador fue mi mejor amigo jajajaja sostenía mis manos durante la ola y relajaba las caderas meciéndome de lado a lado durante cada ola, al principio si me dieron las cuentas de 4 respiraciones por ola, pero ya ese nivel hacia 6 porque no aguantaba que fueran tan largas. De igual forma seguía en calma. Llegó un momento que empecé a necesitar sacar sonidos en las respiraciones porque estaban bastante intensas las olas, pase unas 10 veces así y me pregunta la matrona si ya tengo ganas de pujar, le dije que no, pero a la próxima sí, ya sentía como un aro de fuego en cada ola. Pasamos a la sala de partos y esperamos un poquito, me hace un tacto y estoy de 9 centímetros, podíamos empezar a pujar y ya me venían las ganas de hacerlo. Empezamos a pujar en cada ola que era totalmente distinta, no venían tan seguido así que tomó un rato de pujos para ir viendo la cabecita de Bebush. A mi costado Fede agarrándome la mano, muy emocionado, había puesto la música de Taizé y otras más que elegimos para ese momento, la luz era tenue y del otro lado Olga, una de las matronas tomándome la otra mano en cada pujo y Cata esperando la salida de bebé.

Pasaron un par de pujos y me dice Cata, esta es la última si pasa esta y no se viene la cabecita probamos con oxitocina, y yo dije ok, pero también por dentro … mi huevo! 

Así que le metí con todo a ese pujo, pidiéndole a Bebushki que nos deje conocerl@ pujé tan fuerte como pude, tres veces y salió la cabeza….. algo tan increíble, una sensación nunca antes sentida, al siguiente pujo un poco más y sale todo el bebé ….ufffff no podía creer que estaba en ese momento, me la ponen en el pecho …. esperan unos segundos y llora y se empieza a mover….. increíble momento!!!!! Mamá por instinto y nos quedamos juntas por un rato largo… ¡había nacido Ana Itzel, nuestro lucerito hermoso!

La preparación al parto con hipnoparto de Parto positivo te ayuda a afrontar el parto con información, empoderada y sin miedos ¿El objetivo? Tener el mejor parto posible. Si quieres saber más sobre qué es el hipnoparto y cómo puede ayudarte haz click aquí. 

Elena preparó su parto con el curso online de Parto Positivo.

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Lo volvería a hacer mil veces, todo fue excelente y no cambiaría ni un segundo, esa era la forma en la que Alma decidió venir a este mundo y fue totalmente espectacular poder ayudarla a encontrar su camino.

Haz click para leer su testimonio

Vanesa Jiménez

Libro de hipnoparto y curso online

Y por fin ahí estábamos las dos disfrutando ese intercambio de miradas. Se enganchó al pecho a los pocos minutos. Yo no tuve ningún tipo de desgarro y me encontraba fenomenal, más empoderada que nunca y con ganas de gritarle al mundo y en especial a las mujeres que somos pura magia.

Lee su testimonio que incluye video del parto

Lorena Cañón

Libro y curso online de hipnoparto

Había sido capaz de tener el parto de mis sueños y aprender de mi cuerpo lo increíblemente poderoso que es. Un cuerpo de diosa, que engendra y trae vida de la forma más increíble posible.

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Ana León

Curso presencial de hipnoparto

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