Munay, una bebé muy deseada, vino al mundo de la mano de Débora, su madre. El camino no fue fácil y Débora afrontó muchos cambios de planes y obstáculos. Débora preparó su tercer parto con el libro de hipnoparto, recordad que ahora también está disponible el curso online de Parto Positivo ¡Enhorabuena Débora! Os dejo con su testimonio:

Tengo SOP (síndrome del ovario poliquístico) y aunque siempre me habían dicho que necesitaría tratamiento, desde que me hice vegana mis hormonas mejoraron muchísimo. Incluso tengo dos hijas preciosas que han nacido de forma natural. Al principio del embarazo todo fue felicidad, quería un parto lo más natural posible, contacté con una matrona y decidimos que el parto sería en casa, era mi sueño y me sentía totalmente empoderada.

Llegaron las pruebas rutinarias de embarazo y una mañana me llamaron, algo había salido mal. Munay tenía posibilidad de padecer síndrome de down, nos dieron todas las opciones que podíamos realizar, no estaba dispuesta a arriesgar la vida de mi bebé con una amnio pero podíamos descartarlo con una analítica. Me hice la analítica esperé los resultados durante una semana y cuando me llamaron me dijeron que la sangre había llegado coagulada y que tenía que repetir la analítica.

Al final fueron cuatro analíticas, con resultados inconcluyentes porque pertenezco a un grupo de menos del 1% en el que no hay suficiente ADN del bebé en la sangre de la madre.

Estaba mal, asustada y con mil dudas, en  ese momento conocí Parto Positivo. Quería a mi bebé por encima de todo pero no sabía si estaría a la altura. Lo que más me mataba era la duda, el no saber a ciencia cierta. 

Una amiga me mandó unos vídeos de partos en casa y ahí se hablaba de Hipnoparto busque libros en Google y allí estabas tú, mi salvación y mi tranquilidad. Quiero dejar claro que no tenía miedo de que Munay tuviese síndrome de down, lo que me atemorizaba era no estar a la altura como madre, pensar que se podrían reír de ella, hacérselo pasar mal. Y sobre todo lo que más miedo me daba era enfrentarme al resultado el día de mi parto, ese momento tan deseado, tan feliz, y ¿si la rechazaba?  Había leído que a veces cuando tienes un bebé de estas características puedes rechazarlo y me daba pánico tener que enfrentarme a eso, me sentía una madre horrible.

He de decir que el libro me ayudó muchísimo a relajarme, a conectar con Munay a sentirme fuerte y preparada para enfrentar lo que sea, ella era mi bebé. 

¡JA! Ainssss que una hace planes y después no todo es cómo queremos. Me diagnosticaron placenta previa, hasta la última semana medimos la distancia de la placenta. Un centímetro, pero mi ginecólogo es pro-partos naturales y estaba dispuesto a intentarlo, solo había una condición tenía que ser en el hospital por si surgía algún imprevisto. Nuevamente el libro me ayudó a enfrentar ésta nueva situación, visité el hospital y durante las sesiones visualizaba la sala donde nacería Munay.

No todo quedaba ahí, ahora le llegó el turno a la diabetes gestacional. Habían perdido mis analíticas así que me enteré casi al final del embarazo, y no me dejarían pasar de las 40 semanas. 

El 25 de agosto empezaron las contracciones, estaba muy tranquila, estaba feliz, cada vez eran más intensas y después de horas así acudí a urgencias. Sabía que aún faltaba, pero mi ginecólogo no quería jugársela y quería tenerme controlada desde el inicio de mi parto. Me pusieron en monitores e ingresamos… Esto había empezado.

“Empezaron las contracciones, estaba muy tranquila, estaba feliz…”

Las contracciones pararon, desaparecieron, todo paro después de una noche de dolor, aunque no podían dejarme ir, a lo que el ginecólogo me evaluó y me prepararon para una inducción. Empezaron la inducción y enseguida volvieron las contracciones pronto tendría a mi niña conmigo, no sabes las veces que me acordé de ti. 

Mi marido y yo respirábamos, nos relajábamos, me hacía masajes, bailábamos e incluso hacíamos el caricato por los pasillos. Era un momento mágico, el dolor cada vez más intenso pero era tan feliz. Llegaron los tactos y nada, después de horas con contracciones y nada, cada vez dolía más, las horas pasaban y no dilate ni un centímetro.

He de admitir que me sentía derrotada, estaba cansada, dolorida y me dieron tiempo hasta la tarde del día siguiente pero no llegué. La madrugada del 27 de agosto me puse a sangrar, pensé que había roto la bolsa y me dio un subidón, al tocarme vi sangre en mi mano, me valoraron nuevamente y entré a cesárea de urgencia.

Me había pasado medio embarazo diciendo que quería un parto natural en casa y otro medio asumiendo que sería en un hospital. Donde fuera lucharía por qué fuese de una forma natural ya que la cesárea me aterraba. Y allí me vi más serena que nunca, más fuerte que nunca, más consciente de lo que he sido nunca, con las piernas llenas de sangre defendiendo mis derechos de tener una cesárea respetada.

Mi ginecólogo, Ángel Liberal fue un amor, sabía por todo lo que había pasado en el embarazo, mi miedo y una vez que me pusieron la anestesia raquídea Ezequiel se pudo sentar a mi lado. Respiraba, sentía como por momentos perdía un poco la consciencia, estaba mareada, seguía respirando y miraba a Ezequiel, los oía contar las gasas, hasta sentía el olor a carne quemada. Ya quedaba menos, sentía paz aunque pensé que sería aterrador enfrentarme a saber si Munay tendría síndrome de down, que fuese todo lo contrario al parto que había imaginado y deseado. Tiempo atrás habría significado un ataque de nervios y sin embargo estaba tan tranquila. 

En medio de toda esa calma se escuchó un berrido… Munay no lloró, Munay gritó tan fuerte que creo que se escuchó en todo el hospital. 

Antes de dármela la llevaron a observación, todo está bien, es preciosa me dijo el ginecólogo, ¿pero está bien? Creo que se lo pregunté unas cien veces.

Yo estaba atada y le dieron la niña a Ezequiel y allí estaba ella, tan perfecta, tan linda, tan tranquila como si no fuese con ella la cosa. Me la pusieron al lado unos minutos y se la llevó Ezequiel mientras me ponían las grapas. No volví a separarme de ella.

Cuando me visitó el ginecólogo me dijo que por la posición y tamaño de la placenta no habría podido nacer de forma natural porque no le dejaba espacio para colocarse y eso me hizo sentir menos culpable.

 

La preparación al parto con hipnoparto de Parto positivo te ayuda a afrontar el parto con información, empoderada y sin miedos ¿El objetivo? Tener el mejor parto posible. Si quieres saber más sobre qué es el hipnoparto y cómo puede ayudarte haz click aquí. 

 

No fue el mejor parto ni mi momento soñado pero en medio de aquel caos yo encontré paz y viví con amor, alegría  y sobre todo con el apoyo de mi marido la llegada al mundo de mi hija. Finalmente tuve mi parto positivo. Mil gracias.

Débora preparó su parto con el libro de Parto Positivo. Ahora también está disponible el curso online.

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Lo volvería a hacer mil veces, todo fue excelente y no cambiaría ni un segundo, esa era la forma en la que Alma decidió venir a este mundo y fue totalmente espectacular poder ayudarla a encontrar su camino.

Haz click para leer su testimonio

Vanesa Jiménez

Libro de hipnoparto y curso online

Y por fin ahí estábamos las dos disfrutando ese intercambio de miradas. Se enganchó al pecho a los pocos minutos. Yo no tuve ningún tipo de desgarro y me encontraba fenomenal, más empoderada que nunca y con ganas de gritarle al mundo y en especial a las mujeres que somos pura magia.

Lee su testimonio que incluye video del parto

Lorena Cañón

Libro y curso online de hipnoparto

Había sido capaz de tener el parto de mis sueños y aprender de mi cuerpo lo increíblemente poderoso que es. Un cuerpo de diosa, que engendra y trae vida de la forma más increíble posible.

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Ana León

Curso presencial de hipnoparto

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