Ana Pulian preparó su parto junto a su pareja, que fue su acompañante perfecto ante una cadena de imprevistos que supieron gestionar, para hacer del encuentro con Eric un momento mágico más allá de las circunstancias.

Tuvo una inducción que no esperaba, estuvo sola durante la dilatación y no pudo tener la epidural que ella quería. Pero los cambios de planes no impidieron que Ana conectara con su poder para tener su parto positivo.

Este es el relato de su relato de parto:

En primer lugar el que tuviese un embarazo sin problemas y de bajo riesgo es un milagro.

Tuve un ictus isquemico en mayo de 2015 y estuve muy controlada durante todo el embarazo, con medicación de aspirina y, a partir de la semana 34, heparina.

Siempre nos imaginamos partos soñados: romper aguas, ir corriendo al hospital y parir. Pero:

La maternidad nos enseña que nada se puede planear y que hay que aceptar las cosas como se nos presentan.

Una semana y un día antes de mi FPP, me levanté con los pies y las manos hinchadas (cosa que no me había pasado en todo el embarazo).

Así que fui a tomarme la tensión a la farmacia. Estaba en el límite por lo que acudí a dos farmacias más para asegurarme y, en la última, me dijeron que fuese al hospital.

Llegada al hospital me dijeron que me dejaban encamada y que me iban provocar el parto por principio de preeclamsia.

La tensión estaba fatal pero los valores en sangre estaban bien.

Vivo en Alemania y el acompañante sólo podía estar en el parto. Esa noche la pasé en el hospital sola y lloré mucho, muchísimo.

Intenté buscar el lado positivo de que iba a ver a mi bebé pronto pero en ese momento no funcionó.

A la mañana siguiente, en monitores, mi corazón se me iba a escapar, tenia las pulsaciones altísimas y yo estaba súper decepcionada pensando que el hipnoparto y toda la información que había estado recogiendo no me estaba sirviendo de nada.

Mi cuerpo en ese momento estaba luchando consigo mismo.

Esa tarde a las 15:45 me dieron las dos primeras pastillas de prostaglandina y en los monitores de las 8 decidí, junto a la matrona de turno, que me iba a tomar sólo una ya que tenía contracciones y podía afectar al bebé si tomaba dos.

A las 22 hablé con mi chico por videollamada y no me podía estar quieta.

Empezaron las olas uterinas y expulsé el tapón. Pregunté en planta y me dijeron que bajase a paritorios ¡yo sola!

Me tuve que parar en el camino un par de veces por la intensidad de las olas.

Ya en paritorios, me metieron en una habitación sola con luz tenue y con sólo monitores. Allí estuve una hora hasta que las olas uterinas se volvieron más intensas y tenía ganas de ir al baño ( me dio diarrea).

La matrona me dijo que no me hiciese ilusiones, que mis dolores eran de las pastillas y que seguramente no estuviese dilatada.

Fui al baño, me hizo un tacto y estaba de 3 centímetros, así que llamé a mi chico para que viniese y empezaron a llenar la bañera.

Cuando llegó mi chico a las 00:30, estaba en la bañera pero no aguanté ni 10 minutos porque en ese momento sólo quería estar sentada en el WC con mis olas uterinas y mi diarrea.

En el WC, cada vez que tenía una ola, mi chico y yo juntábamos las frentes y el me acariciaba las rodillas lo que me ayudaba mucho.

Pedí la epidural pero, en Alemania intentan probar todos los medios posibles para gestionar el dolor antes de colocarla, así que me pusieron paracetamol intravenosa.

Me senté en una camilla que había en la habitación de la bañera y ahí estuvimos sólos como una hora.

Hasta que noté que el parto iba avanzando y pedí irnos a un paritorio normal.

Después del cambio de habitación, para eso eso de 2-3 horas, me hicieron un tacto y estaba de 6 cm.

Me dijeron que no me iban a poner la epidural porque los anestesistas estaban en una cesárea de urgencia.

Así que tuve que aceptarlo y sacar mi fuerza animal.

El paritorio fue muy íntimo, con luz tenue y sólo la matrona y mi chico presentes.

La matrona me iba proponiendo posiciones según avanzaba el parto. De 6 a 8 cm estuve bailando y haciendo círculos con la cadera.

Después me puse en posición de litotomía porque necesitaba descansar.

Ahí rompí aguas, pero en esa postura no podía relajar bien la cadera.

Así que ya de 10 cm para el expulsivo, la matrona me preguntó que si quería ponerme a 4 patas. Lo hice y así estuve durante el expulsivo has que la matrona me dijo que necesitábamos la fuerza de la gravedad para ayudar a nacer al bebé.

Me puse en cuclillas. La matrona llamó a la ginecóloga (por protocolo tiene que haber un gine en el nacimiento) y en dos pujos salió la cabeza.

Mi cuerpo empujó sin esperar, aunque la matrona me dijo que no pujase.

Y mi bebé nació de golpe, sin esperar a los dos pujos.

Tuve un desgarro de 2° grado y la ginecóloga no alcanzó a llegar.

Así nació Eric: a las 4:35 de la mañana del 6 de septiembre, después de 4 horas de parto activo.

La placenta tardó una hora en salir y, como no salía, la matrona me puso otra vez en cuclillas y pujé para que saliese.

El nacimiento es el mejor momento… ¡que emoción verlo por primera vez!

Ver a mi chico con lágrimas en los ojos, hacer piel con piel, que mi chico cortase el cordón.

Se lo tuvieron que llevar 10 minutos porque respiró líquido amniótico debido a que el parto fue muy rápido.

Cuando lo trajeron, hizo piel con piel con mi chico mientras a mi me cosían y nos enseñaban la placenta. 

Se puede tener un parto vaginal provocado, sin epidural y con desgarre y salir todo bien.

Me leí el libro de hipnoparto y el capítulo del acompañante lo resumí para mi chico porque él no habla castellano.

Y también hice todos los talleres que Carmen hizo durante mi embarazo.

El hipnoparto me ayudó a saber más o menos en que etapa del parto estaba y a saber cómo gestionarlo.

Mi chico me ayudó muchísimo en las respiraciones, porque a mi había momentos que se me olvidaba y no respiraba bien.

La matrona le dijo a mi chico que si quería quedarse allí de acompañante que lo hizo muy bien.

Muchas gracias Carmen por todo lo que haces, una pena que no estuviese preparada para el postparto. Ganas de ver tu nuevo proyecto tan necesario.

Ana preparó su parto con el Libro de Hipnoparto: preparación para un Parto Positivo y tú, que estás leyendo este relato, también puedes hacerlo.

Y, para una preparación más completa, puedes tomar también nuestro Curso Online de Hipnoparto.

Gracias Ana por compartir tu experiencia, y os deseo a todas las que estáis leyendo esto un parto real, sin miedos, empoderadas y en positivo.

Lo volvería a hacer mil veces, todo fue excelente y no cambiaría ni un segundo, esa era la forma en la que Alma decidió venir a este mundo y fue totalmente espectacular poder ayudarla a encontrar su camino.

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Vanesa Jiménez

Libro de hipnoparto y curso online

Y por fin ahí estábamos las dos disfrutando ese intercambio de miradas. Se enganchó al pecho a los pocos minutos. Yo no tuve ningún tipo de desgarro y me encontraba fenomenal, más empoderada que nunca y con ganas de gritarle al mundo y en especial a las mujeres que somos pura magia.

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Lorena Cañón

Libro y curso online de hipnoparto

Había sido capaz de tener el parto de mis sueños y aprender de mi cuerpo lo increíblemente poderoso que es. Un cuerpo de diosa, que engendra y trae vida de la forma más increíble posible.

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Ana León

Curso presencial de hipnoparto