Durante el embarazo, una de las cosas que más le gustaba a Maitane era leer experiencias positivas de otras mujeres, jamás pensó que sería una de ellas. Realmente pensaba que no sería capaz de hacerlo, y ¡vaya si no fue capaz!. Para ella fue una experiencia empoderadora que vivió sin miedo y en calma. Maitane preparó su parto con el curso online de Parto Positivo ¡Enhorabuena Maitane! Os dejo con su testimonio:

Descubrí el hipnoparto por las redes al poco de saber que estaba embarazada, ya que enseguida quise empaparme de información valiosa para llegar a la maternidad lo más  informada y empoderada posible. Empecé a leer el libro de Carmen Moreno y llegó la pandemia y el estado de alarma nos encerró en casa con toda la incertidumbre que eso supuso y la consiguiente caída del castillo de expectativas de lo que piensas que puedes disfrutar de un embarazo.  Así, pensé que el encierro podría ser una buena oportunidad para darle la vuelta a una situación negativa y me animé a hacer también el curso online. Tanto mi chico como yo aprendimos mucho con ambos recursos y nos sirvió para llegar a nuestra ma-paternidad con menos miedos y más seguros de nosotros mismos. El día seis de agosto llegó muy caluroso y tranquilo, en plenas no-fiestas de Vitoria-Gasteiz, tuve consulta con la matrona que me informó del resultado del estreptococo, que era positivo… Eso significaba que en el caso de romper la bolsa debería ir rápido al hospital para que me pusieran antibiótico, algo que no me hacía especial ilusión, ya que de ese modo no podría dilatar tranquila en mi casa .. pero bueno, así venía la cosa, aceptarlo y adelante. Aproveché esa tarde para disfrutarla con mis amigas en la piscina del txoko, charla agradable, risotadas y compañía inmejorable hablando de expectativas… luego paseo por el centro de la ciudad y llamada telefónica con mi ama y aita, que estaban de vacaciones, y  mis tías, y para terminar el día videollamada mientras cenamos con mi chico. Colgamos el teléfono y al levantarme noté un chorrito de líquido recorriendo mis piernas. Aún pienso que haber pasado una tarde tan agradable activó la oxitocina ¡a tope!.

Comprobé que realmente se tratase de la bolsa rota poniéndome de cuclillas, y si, ¡no cabía duda! En poco tiempo Paule estaría con nosotros, de este lado de la piel, ¡qué emoción! Avisé a mi chico, me duché con calma, preparé la maleta y me saqué la que sabía que sería la última foto de embarazada. Así, esperé a que mi chico llegase a casa, emocionada y super feliz pensando que cada vez quedaba menos para conocerle. Sabía que si al llegar al hospital no estaba de parto, me quedaría ingresada de igual manera, y si no avanzaba además, me inducirían el parto, algo que no me hacía gracia… Pero pensaba que Paule y mi cuerpo harían lo necesario para que las cosas fuesen lo mejor posible en nuestras circunstancias.

Llegó mi chico, se duchó y nos pusimos en marcha. Llegamos en un momento y enseguida me pasaron a monitores, mientras mi chico esperaba nervioso en una sala de espera. Cambio de mascarilla, lavado de manos, PCR y me monitorizaron en seguida para ver como iba la cosa. Tenía contracciones leves (yo ni siquiera las había notado), y me hicieron un tacto y comprobaron que no estaba dilatada, el cuello no estaba borrado… Así que, como me temía me dijeron que si en nueve horas no había empezado el parto me inducirían.. y empezaron a ponerme antibiótico a la una de la madrugada. Me ingresaron en la planta de ginecología y mi chico, después de estar conmigo un rato, se fue a casa para descansar mejor, y quedamos en que si empezaba el parto, ya le avisaría.

A las tres de la mañana me despertó una ola uterina que me hizo retorcerme en la cama… ¡¡Ay ama,  igual tenía suerte y me libraba de la inducción!!

A las cinco de la mañana empecé a contar las contracciones, ya que me daba la sensación que eran bastante seguidas… Y para las siete y media de la mañana eran bastante regulares, cada tres o cuatro minutos, así que avise a mi chico para que viniese al hospital. Para las nueve de la mañana me bajaron a dilatación y ya estaba de tres centímetros. Podía quedarme allí o volver a la habitación, y me dijeron que tal y como había avanzado, tenía buena pinta, parecía que en seguida estaría de parto activo. Estaba deseando entrar en la sala de dilatación, ya que en la habitación no estaba muy cómoda, no quería molestar a mi compañera (en qué cosas pensamos) Y prefería estar sola para hacer lo que mi cuerpo y garganta me pidieran, sentirme más deshinibida. No había pensado que fuese a hacer toda la dilatación en el hospital… y me faltaba intimidad. Así que me quedé en la sala de dilatación. 

Al poco entró mi chico con la pelota que trajimos de casa y empezamos a trabajar, esta vez en equipo. Respiración, los movimientos que me pedía el cuerpo, la “o”, la pelota, música relajante,el audio de Carmen, las afirmaciones positivas que nos repetimos… Me mantenía de pie o en la pelota entre contracciones pero durante las olas me pedía el cuerpo agacharse y apoyar mis brazos sobre la cama. Cada vez estás olas eran más intensas, y mis sonidos más salvajes…En cuatro horas había dilatado cuatro centímetros y aunque no era mi idea en un principio, decidí pedir la epidural por descansar un poco. Me había agotado en la madrugada y prefería estar algo más descansada para el expulsivo. 

Cuando me la pusieron las contracciones empezaron a ser menos intensas y conseguí escribir a mi madre, cerrar los ojos y descansar un poco. Pasaron unas horas y pensamos en poner un poco de oxitocina para que las contracciones volviesen a ser más intensas. En seguida empezó a notarse, y aunque ya no me dejaban moverme de la cama (aunque notaba perfectamente las piernas) cambiaba de postura y me movía todo lo que podía en la cama, las matronas en todo momento me ayudaban y sugerían diferentes posturas o movimientos que me podrían ayudar. ¡La atención fue fantástica!  ¡¡Mil gracias a Bea, Lorena y a Marijose!!

Acabó el turno de una de las matronas que nos habían acompañado todo el día, y vino la que estaría con nosotras hasta el final. A las cinco de la tarde volvieron a ponerme la que sería la última bolsa de antibiótico, y me dijo la matrona que ya estaba en completa, y que si sentía ganas de empujar cuando notase las contracciones, que lo hiciese para ayudar a Paule a colocarse del todo. Empecé a empujar y a notar cada vez más y más presión en el culo… ¡¡Qué sensación!! Le pedí a mi chico que avisase a las matronas, ¡pensaba que Paule estaba muy cerca!

Empezamos a oír truenos, venía la tormenta en uno de los días más calurosos del año. ¡¡Paule llegaría en plena tormenta de verano!! Vinieron las matronas y efectivamente, me dijeron que empezaríamos el trabajo de expulsivo enseguida. A las seis de la tarde empecé a ayudar a las olas uterinas que notaba perfectamente, entre palabras de ánimo de mi chico y de las matronas allí mismo, en la sala de dilatación, y sin pasar al paritorio.

Al poco rato pude ver por un espejo la cabecita peluda que ya asomaba entre mis labios…¡¡ Si que estábamos cerca de conocernos!! ¡¡Como no iba a estar emocionada!! Cada vez que sentía una ola empujaba con todas mis fuerzas para ayudar a Paule a llegar a este lado de la piel, cerraba los ojos y me agarraba al colchón con mucha fuerza. A partir de este momento tengo el recuerdo algo nublado…. sé que llegó un momento en el que sentí que ya no podía más, cuando su cabecita coronó. De pronto tenía una necesidad loca de empujar y me dijeron que esperase, que esperase a la siguiente ola, y yo no podía, creía que ese momento no acabaría nunca, ¡necesitaba empujar si o si! Entonces me ayudaron a colocarme de lado para facilitar la salida de Paule, y en un empujón salía su cabecita. Mi chico emocionado, venga a animarme, que lo hacía muy bien, que estaba orgulloso de mí, que quedaba muy poco… Yo ya pensaba que no podía más, que me moría en ese momento. Un último empujón del que apenas me acuerdo en el que agarre el pecho de mi chico con mucha fuerza y vi que me pasaban entre mis piernas a mi pequeña… Tan chiquitita, tan blandita, pegajosa, moradita, con ese olor de vida, tan perfecta… sólo podía agradecerle lo bien que lo había hecho, ¡Me saltaban las lágrimas de alegría!  Y allí estaba mi chicarron llorando también intentando buscar la hora tras la mascarilla. 18:35. Acababamos de pasar el momento más salvaje, precioso e importante de nuestras vidas hasta el momento. ¡Que maravilla!

Y allí, mientras veíamos los primeros minutos de vida de nuestra pequeñita, dejamos que la sangre volviese a la pequeña y ya su aitatxo cortó el cordón que tan bien había hecho su trabajo durante tantos meses. Fotografiamos la placenta cuando salió, que fue enseguida y espontáneamente.Vaya órgano, ¡Qué mágicas somos….qué pasada! Me pusieron un par de puntos en un rasponazo en un labio, pero sin desgarro, ¡genial! 

Allí nos quedamos, dos horas pegadas piel con piel, ¡De subidón total los tres! ¡Increíble! Paule había cruzado y ya estaba con aitatxo y amatxo. ¡¡De pronto éramos tres!!

Jamás pensé que un parto podía ser tan empoderador, ni que fuese a desearlo con tantas ganas, ni que lo viviría sin miedo, con calma… Realmente pensaba que no sería capaz de hacerlo, y vaya si era capaz, somos capaces de eso y ¡mucho más! Mil gracias Carmen por ayudarnos a tantas mujeres a vivir esta experiencia de manera positiva, y ¡ única! Creo que la actitud positiva que llevaba también ayudó a que todo marchase tan bien. Mil gracias, de verdad.

Nosotres sabemos parir, y nuestros bebés saben nacer!

La preparación al parto con hipnoparto de Parto positivo te ayuda a afrontar el parto con información, empoderada y sin miedos ¿El objetivo? Tener el mejor parto posible. Si quieres saber más sobre qué es el hipnoparto y cómo puede ayudarte haz click aquí. 

parto empoderador

Maitane preparó su parto con el curso online de Parto Positivo.

O continua leyendo los partos positivos de cientos de mamás que han preparado su parto con Parto Positivo. Partos reales y positivos.

Fui realizando cada una las respiraciones y visualizaciones, siendo primeriza pensé que iba tardar días… ¡aaay! qué ingenua fui. Cuando me explora para ver cómo estaba, la matrona me dice “bueno, pues esto ya está hecho, estás de 9 centímetros de dilatación”. (Imaginaos mi cara) lo primero que atiné a decir fue: “¡Pero… si soy primeriza!”

Haz click para leer su testimonio

María Moreno

Curso online de Hipnoparto

Leí el libro con Dani, mi marido.Además hicimos el curso online. Durante las últimas semanas de embarazo escuchábamos el audio todas las noches. Era como un somnífero incluso  llenamos la casa de frases de hipnoparto. Al día de hoy aún me cuesta creer lo que hemos hecho, lo bien que nos ha hecho sentir y la buena recuperación que hemos tenido.

Haz Click para leer su testimonio

Alba

Libro de hipnoparto y curso online

Luego de siete pérdidas, nos decidimos por la ovodonación, con la segunda transferencia, quedé embarazada de Unai. A pesar del miedo natural por todo lo que habíamos pasado, pude vivirlo de una manera muy positiva y disfrutarlo. Medité, hice yoga para embarazadas y por supuesto, el Curso online de Hipnoparto de Carmen Moreno.

Haz click para leer su testimonio

Eva Sardina Valdés

Curso Online

Pin It on Pinterest

Share This