Jésica Chacón comparte con nosotras su PVDC (Parto Vaginal Después de Cesárea):

Mi primer parto (40+6) hace 19 meses fue una innecesárea por ultra intervencionismo desde que entré por el hospital. Me puse la epidural estando de 4cms tras la insistencia de la matrona, dejé de dilatar y tras 15 horas fui a cesárea. En esta ocasión quería parir sin epidural.
Un parto maravilloso en el que Jésica y su pareja formaron un gran equipo. Juntos navegaron su parto, tomaron decisiones con la determinación de darle a su pequeña el mejor comienzo posible y la flexibilidad para aceptar cambios de planes y decidir desde la información y no el miedo. Jésica conoció el hipnoparto a través del libro de Parto Positivo:
Me vinieron muy bien las frases positivas. Las pegué por toda la casa antes del parto. Durante toda la dilatación mi chico estuvo todo el rato diciéndome frases para ayudarme y empoderarme.
37+4. Empiezo con molestias la noche del jueves y el viernes me levanto más incómoda. Por la noche tengo contracciones cada 3-4 minutos más intensas. Nos marchamos al hospital sobre las 11pm y estoy dilatada de 1.5cms a pesar de la dinámica. Después de 1 hora y pico de monitores estoy de casi 3. Com vivo lejos, prefiero quedarme ingresada.
 
Muy poco a poco voy dilatando, contracciones cada 3 min pero no parecen muy efectivas. Me ofrecen óxido nitroso, lo rechazo (en mi plan de parto pedí empoderamiento y otras técnicas para paliar el dolor). Durante todo el rato me mantengo activa, caminando por la habitación, haciendo ejercicios en la pelota y con el apoyo constante de mi pareja, que me ayudó muchísimo a llevar las contracciones con frases positivas (habíamos hecho hipnoparto durante el embarazo). Después de casi 8 horas estoy de 5 cms. No me desanimo, estoy 5 cms más cerca de mi pequeña.
Me encanta cuando formáis un gran equipo y los acompañantes se implican y cuentan con recursos para apoyaros. Las afirmaciones positivas son una herramienta simple pero muy potente para cambiar cómo pensamos y cómo nos sentimos respecto al parto. 
Cambio de turno de matronas a las 9am y aparece mi ángel. Mi matrona, Natalia, me empodera, confía plenamente en mí, en mi bebé, en la capacidad que tenemos para parir. De momento estoy fuerte. Natalia me anima a beber y me trae comida varias veces (la anterior matrona me prohibió comer siguiendo el protocolo del hospital, pero yo sigo ingiriendo sólidos cuando mi cuerpo lo pide, mi útero necesita glucosa para seguir el ritmo). Hacemos un ejercicio de Spinning Babies que aprendimos con una matrona para intentar ayudar a la niña a colocarse mejor y que siga descendiendo por el canal de parto. A las 3pm, como no hay cambio desde el último tacto, me dice que rompiendo la bolsa la nena apoyaría la cabeza y dilataría mejor. Para esta hora la regularidad de las contracciones ha disminuido, parece que el parto se ha estancado. Sin embargo, mi pareja y yo decidimos esperar, nuestro objetivo es un parto lo menos intervenido posible.
Qué importante es tener un buen acompañamiento, una buena matrona que te guíe y empodere y que respete tus preferencias. Algo que también me ha gustado del relato de Jésica es el lenguaje que utiliza “Mi pareja y yo decidimos”, en todo momento Jésica fue dueña de su parto y de sus decisiones.
 
Tras varias horas sigo con 5cms y la matrona me propone varias opciones: romper la bolsa, oxitocina, analgesia para que descanse y el útero se recomponga un poco. Me explica que mi plan de parto es distinto a lo que mi bebé necesita, que no podemos elegir por nuestros hijos y que mi niña tiene otros planes y tengo que ayudarla a venir a mis brazos como necesite. Me expone los pros y contras de romper la bolsa y decidimos romperla. En ese momento ya estoy de 6cms al apoyar mejor la cabecita.
 
Como consecuencia, la dinámica del parto se reactiva y las contracciones ganan en intensidad y regularidad. Sigo manteniéndome activa andando, con la pelota y dándome duchas de agua caliente, que me ayudan muchísimo. Durante muchos momentos estoy metida por completo en mi planeta parto, de hecho, en algún momento me encuentro a mí misma cantando entre contracciones y sintiendo una conexión que nunca había sentido. Era como sentir que la energía de las mujeres indígenas que habitan la selva estuviese conmigo y me estuviesen enviando fuerzas (en plan Mulán conectando con la naturaleza, por decirlo de alguna manera).
 
Llevo ya 20 horas de parto y sigo con 6cms. Natalia nota mi agotamiento y que mis gritos de dolor son más profundos. Me ofrece poner el mínimo de oxitocina y me explica que después de tantas horas el útero está sumamente tenso y que eso no ayuda a dilatar. Inicialmente lo rechazo. Me ofrece ducharme para relajarme y coger algo de fuerza, estoy completamente exhausta, tanto que entre contracción y contracción me duermo del agotamiento y empiezo a sentir que no puedo más.
 
Al rato le pido a mi pareja que por favor me pongan la epidural, me ve tan desesperada que va a buscar a la matrona. Mientras llega el anestesista me traen el óxido nitroso que me ayudó a soportar el dolor. Son alrededor de las 20hrs. Llorando le repito a mi pareja que lo siento, que pensé que sería capaz pero que no puedo más. El anestesista me pone una dosis fuerte que durará 2 horas y así poder descansar y reponer fuerzas. Se lo agradezco.
 
A las 21hrs llegó un nuevo cambio de turno. Carmen, me hace un tacto: estoy de 8 cms. Descansar junto con la oxitocina que me han puesto han dado un empujón y mi peque está más cerca, qué emoción!!! Al rato pido un bolo extra y me recomienda ponerme la epidural completa.
 
4 horas después viene la ginecóloga y me dice que si sigo con la misma dilatación está indicado hacer cesárea porque llevo 24horas. Me hace el tacto, dice que es bastante favorable: estoy de 9 cms, que la niña está bajita, cuello centrado, blando, borrado y que queda un pequeño reborde y que podemos esperar. QUÉ EMOCIÓN!!! Al rato la matrona me dice que ha puesto que ya estoy de 10 cms y que estamos esperando a que baje un poco más la niña, así mantenemos a la ginecóloga lejos!
 
A las 2.30am entra nuevamente en la habitación y me dice que vamos a empezar a empujar aunque la niña está un pelín alta. Me dirige los pujos porque casi no siento las contracciones. Quiero sentir a mi bebé salir y le sugiero que me quite la epidural pero me recomienda no hacerlo, le hago caso porque siento que no puedo soportar más dolor y los pujos son efectivos. Me traen un espejo y empiezo a ver a mi niña salir de mí, viene con una vuelta de cordón apretada así que en cuanto sale la cabecita la matrona se pone alerta, tira muy levemente de la niña y rápidamente le quita la vuelta.
A las 3.19am ya tengo a mi bebé en mi pecho. Es un momento precioso, sentir a mi hija contra mí, blanca por el vernix que poco a poco su piel absorbe. Le doy la bienvenida,las gracias y le digo cuantísimo la quiero. A partir de ahí piel con piel y a disfrutar de ella. Papá corta el cordón y Carmen imprima la placenta.

 

Gracias Jésica por compartir tu relato con nosotras.

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