Hoy Ángela comparte su maravilloso parto. Ángela se preparó tanto física como mentalmente, leyó el libro de hipnoparto e hizo el curso de Parto Positivo varias veces ¡Enhorabuena Ángela! Y gracias por compartir con nosotras tu historia:

Mi fecha prevista de parto estaba para para el 16/10 cuando cumplí las 40 semanas y ese mismo día tuve monitores en el Hospital La Fe de Valencia, que fue el Hospital que escogimos para dar a luz a nuestro bebé, ese día nos dijeron que si en una semana no me ponía de parto me ingresarían el miércoles 23/10, cosa que yo en mi interior sabía que mi bebé vendría por si sólo y me ayudaría a que todo fuera como soñaba.

Durante mi embarazo me preparé mucho en todos los sentidos tanto mentalmente como físicamente, cuidaba mucho lo que comía, estuve activa todo el embarazo, me leí el libro de Carmen, e hice el curso de Hipnoparto varias veces, focalizaba mucho ese gran día, perdí todo tipo de miedo o temor al parto, me encontraba con ganas y estaba preparada.

Todo empezó la noche del viernes 18, nos acostamos a dormir y como venía haciendo durante las semanas anteriores, me levantaba al baño cada 2 o 3 horas… Pues eran las 4 de la mañana cuando al volver del baño y volverme a acostar sentí un pinchazo algo fuerte que no había sentido antes, lo observé y volví a dormirme. De nuevo a la hora y media o así volví a tener ese pinchazo, aún acostada en la cama, que me despertó y ya no pude dormirme… Estuve tumbada tranquila hasta que mi novio sobre las 8h se despertó y se lo conté, además le dije que sentía que estaba mojada, no de haber roto aguas si no como bastante flujo. Entonces me levanté y fui al baño y fue cuando vi bastante flujo transparente con hilitos de sangre. Me puse contenta porque sabía que algo estaba ocurriendo en mi interior…

A medida que pasó la mañana volví a notar algún pinchazo de manera esporádico, nos fuimos de cumpleaños a comer, y de vez en cuando los pinchazos se iban acortando en el tiempo y venían con intensidad. Se lo iba contando a mi novio, y él me propuso que nos fuéramos a casa de mi madre a descansar porque nosotros vivimos a 40 minutos del Hospital y casa de mi madre está muy cerca, pero le dije que no, que prefería volver a casa que quería descansar y estar tranquila con él y así lo hicimos.

Sabía que el momento se acercaba, mi cuerpo me lo trasmitía. Llegamos a casa y me acosté unas 2 horas, y durante esa siesta las olas uterinas me hacían despertarme, yo respiraba, pensaba en mis afirmaciones, olía mi saquito de lavanda y eucalipto y me relajaba.

Me desperté y le dije a Alberto que presentía que el momento se estaba acercando, y él de vez en cuando me proponía en ir al Hospital, yo le explicaba que hasta que las contracciones no fueran más seguidas que quería estar con él en casa. Me propuso entonces el ir a pasear un rato con nuestra perra, y salimos a caminar, eran las 19.30h de la tarde aproximadamente.

A medida que íbamos andando las contracciones me venían más seguidas y empecé a controlármelas con una aplicación en el móvil. Entre ola uterina respiraba y me tranquilizaba para llegar bien a la siguiente, durante este paseo me venían cada 20 minutos más o menos y estuvimos 1 horita de paseo.

Llegamos a casa y me puse a moverme con la pelota de Pilates, a respirar y pensar que el momento de ver a mi bebé se acercaba cada vez más.

Mi novio se puso a preparar la cena, pero yo le dije que tenía algo de angustia y que no quería cenar, que me iba a dar una ducha para relajarme. Me iban viniendo las contracciones y mi cuerpo me iba pidiendo como ir moviéndome.

La ducha me vino genial, me vestí y empecé a arreglarme mientras él también se dio una ducha y fue cuando entonces cuando le propuse el irnos al Hospital, ya que las contracciones me venían cada 18 minutos más o menos, y ya eran las 23h.

Cogimos el coche y nos bajamos a Valencia, quedamos con mi cuñada a mitad de camino para poder dejarle a nuestra perrita, durante el trayecto fueron haciéndose más intensas, más seguidas y más fuertes, y llegamos al Hospital. Me cogieron enseguida y me llevaron a monitores, mi novio estuvo en todo momento conmigo. Cogí mi saquito de lavanda y cada vez que me venía una ola uterina me relajaba con él. La enfermera vino a los 20 minutos y viendo la actividad del monitor me dijo que íbamos a pasar a ver a la ginecóloga para que me viera ya, me informaron que iban a hacerme un tacto vaginal ya que estaba teniendo muchas contracciones, yo desde el momento que entré al Hospital dejé de controlármelas pero podía sentir que me venían muy seguidas.

Tras hacerme el tacto, me dijeron que estaba de entre 7 y 8 cm, no me lo podía creer, ya que yo en mi interior pensé que igual estaría de unos 2 o 3 cm… Estaba esperando un dolor estratosférico que nunca llegó… me recordaba continuamente la frase estrella del curso para mí: “Las olas uterinas no son más fuertes que yo ya que son parte de mí” estaba feliz de saber que había podido aguantar todo eso yo sola.

Me preguntaron si quería la epidural y por un  momento pensé en decir que no, pero tenía bastante dolor y estaba algo cansada y decidí ponérmela. Tuvo que ser muy rápida la decisión porque estaba ya muy adelantada, este fue el único momento en el que Alberto no estuvo conmigo.

Me encantó la atención de todas las enfermeras, la anestesista y el matrón que estuvo conmigo en todo momento, dándome la mano y apoyándome cuando me ponían la epidural y de 10 durante todo el parto, fue comprensible accediendo a todo lo que le proponía, las posturas en las que estaba cómoda aún con la epidural, que tengo que decir que tuve en todo momento movimiento en mis piernas y las podía mover perfectamente.

Tras ponerme la epidural las contracciones pararon su continuidad natural y aproveché para descansar algo y hablar con el matrón de mi plan de parto y hacerle algunas preguntas e informarle que había trabajado mi suelo pélvico con un fisioterapeuta y con el Epi-no llegando a sacar una medida de 9,2 cm con él, a demás de trabajarlo en casa con mi novio que estuvo ahí al pie del cañón haciéndome los masajes en casa también, se quedó algo sorprendido porque no es lo normal según nos dijo, pero yo quise decírselo para que pudiera observar la elasticidad de mi suelo pélvico antes de hacerme una episiotomía, y así lo hizo. De hecho antes de llegar a los 10 cm de dilatación me propuso una serie de ejercicios para poder hacer que la cabecita de mi bebe fuera bajando poco a poco de manera nada brusca antes del expulsivo y así ayudar al suelo pélvico lo máximo posible. No podía parar de agradecerle todo lo que estaba haciendo y lo bien que nos estaba haciendo sentir, ya que mi pareja estuvo conmigo apoyándome y lo sentía como yo.

Fue una noche mágica, todo estaba a nuestro favor, una noche tranquila en el Hospital, según nos dijo Fran el matrón, y estuvo en todo momento pendiente de nosotros.

Llegada ya a los 10 cm de dilatación sentí una sensación de querer empujar y se lo dije al matrón, me comunicó que iba a hacerme un tacto para ver si ya estaba completa y con el tacto se fisuró la bolsa y rompí aguas.

A partir de ahí con cada ola uterina me daba tiempo a empujar dos veces, tanto mi pareja como el matrón me animaban mucho a ello y me guiaban. Fue todo muy pausado, consciente, con luz tenue y ambiente tranquilo, fue especial. En unas 10/12 contracciones tuve a mi bebé, el matrón respetó los tiempos de mi cuerpo, los movimientos que yo le pedía y fue todo perfecto. Y a las 3.36h del 20 de Octubre llegó mi bebé con 3,130 kg y lo conocimos por fin, mi novio lo sacó y me lo puso en mi pecho, ese momento fue el más bonito de mi vida, cuando lo vi y lo sentí por primera vez, tan limpito tan bonito y con ese olor a vida, con sus ojitos abiertos nos miró tanto a mí como a Alberto y ahí sentí un amor incondicional y de una manera extrema.

Mientras tanto, y con mi bebé en mi pecho, no podíamos parar de mirarlo, no me creía que estaba conmigo, era tal y como lo habíamos soñado estábamos en una nube. Entramos al Hospital a las 23.50h y tan sólo 3 horas y media después lo tenía en mis brazos.

Una vez dejó de latir el cordón, Alberto lo cortó y fue muy especial. En mí le pincharon la vitamina K y estuvimos sin separarnos casi una hora, transcurrido ese tiempo allí mismo, cerquita nuestra le pusieron la ropita y ya estaba de nuevo conmigo. Mientras tanto alumbré la placenta y finalmente y como tanto deseé y me preparé, no me tuvieron que hacer episiotomía, aunque me tuvieron que poner 2 puntitos internos porque me hice un pequeño desgarro, pero según el matrón era muy muy leve y sin importancia.

Carmen agradezco el gran trabajo tanto de tu libro como del curso porque nada hubiera sido igual sin todas las herramientas aprendidas, gracias a ello tuve mi parte soñado, un abrazo.-

¡Gracias a ti Ángela! 

Ángela utilizó un saquito de lavanda. Este recurso es uno de los que cubrimos en el libro y curso online para transformar el entorno. Aprovecho para dejaros este enlace a un post del blog sobre aromaterapia en el parto: https://partopositivo.org/parto/aceites-esenciales-embarazo-parto/

Si tú también quieres preparar tu parto positivo, haz click en el botón para saber más sobre el curso de Parto Positivo y cómo puede ayudarte. Si tienes cualquier duda escríbeme a partopositivo@gmail.com.

Pin It on Pinterest

Share This