El parto  no tiene por qué ser doloroso. El parto sin dolor es posible y aunque no hay garantías (hay muchos factores que influyen), afrontar el parto sin miedo, informada y de manera consciente puede marcar la diferencia. El testimonio de Berta da fe de ello. Berta dio a luz dejándose llevar, sin miedos, sin dolor, conectada a su instinto y a su bebé. Y así, después de una dura lucha contra la infertilidad, por fin Tiago y Berta recorrieron juntos el camino para encontrarse al otro lado de la piel.

Berta preparó su parto con el curso online de Parto Positivo y puso en práctica todo lo aprendido ¡Enhorabuena Berta y bienvenido Tiago! Podéis encontrar a Berta en Instagram en @bertacortezlobao y @sincerely.be (esta última cuenta creada para apoyar a otras madres que luchan contra la infertilidad).

Recuerdo que unos días antes de que sacaras tu curso online lo apunté en la agenda para no olvidarme y poder inscribirme. Decidí empezarlo en la semana 30, en cuanto dejé de trabajar, para poder centrarme en la recta final del embarazo tranquila y disfrutando cada segundo.

Tengo que decirte que desde que supimos que nuestro pequeño milagro estaba creciendo dentro de mi (nos ha costado mucho conseguir este embarazo) me invadió la tranquilidad (yo soy muy “culo inquieto”) y en ningún momento sentí “miedo al parto”. Durante todo el embarazo leí mucho y tu curso fue el punto final a mi empoderamiento y confianza.

Con tus audios de relajación me quedé dormida muchas de mis noches de insomnio. Practicaba las respiraciones en cualquier momento del día y le hablaba mucho a mi bebé diciéndole que estaba preparada para ayudarle a venir al mundo. Siempre pensé en el parto como el trabajo más importante de mi vida en el que, en equipo, íbamos a traer al mundo a nuestro pequeño. 

En el 7 mes nuestro bebé ya estaba completamente encajado y eso hizo que desde entonces tuviera bastantes contracciones (nunca dolorosas).

Siempre le hablaba a mi bebé y le decía que a partir de la semana 37 estaba preparada para que llegara, más que nada porque sabía por los controles que él estaba bien. Recuerdo el último control con mi ginecólogo el 25 de junio que me dijo que se iba de vacaciones y no volvía hasta el 15 de julio que me volvería a ver. Pero de todas formas me avisó que igual no llegaba a esa fecha… ¡Qué razón tenía!

El viernes 5 de julio vi unos hilillos de sangre en el flujo y fui consciente que era el tapón mucoso. Recuerdo ese momento con mucha calma y serenidad. Lo único que pensé fue “bebé estamos más cerca de conocernos”. Al día siguiente volví a tener otro poquito de sangre. Ese fin de semana salimos a cenar, paseamos y disfrutamos del que yo ya sospechaba que iba a ser nuestro último finde con mi barriguita. Me pasé todos esos días practicando las respiraciones.

El martes 9 de julio en la semana 37 + 4 a las 18:30h rompí aguas en medio de la calle. No se me olvidará nunca. Dos señoras se acercaron corriendo para preguntarme si estaba bien y yo tranquilamente les dije que había roto aguas y que estaba de parto. Llamé a mi pareja y le dije que preparara todo para irnos a Santiago (vivimos en Pontevedra, pero yo soy de Santiago y nuestro bebé iba a nacer allí). De camino al hospital sentía las mismas contracciones que tenía desde el 7 mes, que nunca me provocaron dolor. De hecho si no hubiera roto aguas no habría ido al hospital y nuestro bebé probablemente habría nacido en casa, porque yo no habría sido consciente que estaba de parto .

 

Ingresamos a las 20h. Me preguntaron cada cuanto tenía contracciones y les contesté que ni las había contado porque no me dolían, que solo tenía ganas de empujar. Nos dieron habitación y vino la matrona que justo yo había deseado que asistiera nuestro parto. Me monitorizó y asombrada me preguntó si no tenía dolor porque las contracciones eran muy fuertes.  Estuve moviéndome, dándome duchas de agua caliente, gateando, de cuclillas todo el tiempo y muy concentrada en escuchar a mi cuerpo y darle lo que él me pedía. 

Me trajeron algo de cenar y me preguntaron si quería epidural. Les dije que no ya que no sentía dolor, solo presión y ganas de empujar. La matrona me hizo un tacto para ver si estaba ya dilatada y por eso tenía tantas ganas. Estaba de 4 cm. Desde ese momento hasta las 12 de la noche más o menos estuve completamente fuera del mundo. Solo recuerdo moverme y hacer lo que mi cuerpo me pedía y respirar, respirar mucho. No soy consciente del tiempo pero llegó un momento que esa presión subió muchísimo de intensidad y la matrona me comentó que estaba de 8 cm y que ella me aconsejaba ponerme un poquito de epidural para acelerar el proceso y evitar que con tantas ganas que tenía yo de empujar tuviera algún desgarro importante. Me costó mucho, muchísimo pero tenía total confianza en ella y le dije que sí. La anestesista me puso la epidural y al poco tiempo ya estaba dilatada por completo.

Tengo que decir que aunque mi ginecólogo estaba de vacaciones, la matrona lo llamó cuando estaba de 8 cm y él vino porque sabía que me hacía muchísima ilusión que él me ayudara a traer al mundo a mi hijo porque fue él quien me sacó a mi hace 30 años de la barriga de mi mamá. Es algo por lo que siempre le estaré agradecida. 

Recuerdo que yo le decía a la matrona que quería empujar y ella me miró, llamó al ginecólogo y le preguntó dónde estaba porque el niño ya estaba ahí, ya se veía la cabeza. Estaba teniendo lo que denominaron “parto precipitado”. Él le dijo que me fueran bajando a paritorio que ya estaba llegando. Me bajaron y en 8 pujos y viendo todo el parto en un espejo que me colocó la matrona, a las 02:15h nació nuestro pequeño Tiago. Me dijeron si quería sacarlo yo y así hice, poniéndolo sobre mi pecho inmediatamente para el piel con piel. Se lo tuvieron que llevar unos minutos porque venía cansado y tuvieron que reanimarlo un poco pero enseguida me lo trajeron y continuamos con el piel con piel y comenzó la lactancia materna .

Gracias por tu curso, por haber sido una herramienta de gran ayuda para enseñarme a respirar bien en cada momento y por ayudarme a estar informada y así poder decidir lo que quería y lo que no para mi #partopositivo. 

Las olas uterinas no tienen por qué ser dolorosas. Preparar el parto de forma consciente y contar con herramientas para navegar tu parto y manejar las sensaciones puede marcar toda la diferencia. Esto es una parte primordial de la preparación al parto con hipnoparto. Aunque nada garantiza el parto sin dolor, estadísticamente esta preparación se relaciona con partos más cortos, menos dolorosos y experiencias más positivas ¡Sin efectos secundarios! 
Gracias Berta por compartir tu experiencia y por confiar en Parto Positivo para tu preparación. Berta preparó  parto con el curso online de Parto Positivo. Tú también puedes hacerlo desde cualquier parte del mundo, sin horarios, a tu ritmo. Cuándo y dónde quieras. Haz click para empezar. 

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