Una historia de transformación: del miedo al parto a una experiencia increíble

5 Ago 2022 | Partos Reales

parto inducido

El relato de parto de Merche es una historia de transformación, del miedo a felicidad plena por recibir a su bebé, tras un plan de parto que ha tenido algunas modificaciones en el camino. Así nos lo cuenta Merche:

Cuando me quedé embarazada, de las primeras cosas que pensé fue “¡oh dios mío, el parto!”.

Tenía pánico a ese momento y todo debido a las malas experiencias que había escuchado de personas que me rodeaban. Siempre asociado a dolor y sufrimiento, angustia y la típica frase de “se pasa fatal, es horrible, pero merece la pena cuando ves a tu hijo“. 

Llegó un día que dije basta, yo no quiero eso. No puede ser así siempre, tiene que existir mujeres que lo vivan distinto. Yo quiero vivirlo distinto. 

Y así es como investigué y descubrí hipnoparto y el maravilloso libro de Carmen Hipnoparto: preparación para un parto positivo. Desde que empecé a leerlo supe que había luz, que podría conseguir mi sueño: vivir mi parto como algo único, precioso e inolvidable.

Mi parto: el mejor día de mi vida

Así me preparé durante meses. Meditaciones, visualizaciones, anclajes, los audios y todos las herramientas del Curso de preparación al parto con hipnoparto

Conseguí desaprender mis miedos y esperar ese día con ganas. Estaba deseando parir, quería vivir cada instante al máximo. Pero había un pequeño miedo que seguía en mi: un parto inducido. 

Las 42 semanas se acercaban y mi pequeño no quería salir. En una de las revisiones, el momento que no quería vivir llegó: tenían que inducirme por oligoamnios, era peligroso esperar más.

Me mentalicé y escribí una lista de las ventajas de la inducción, eso me ayudó a ir tranquila al gran día, ¡por fin iba a conocer a mi criatura!

parto con epidural

Así, en la semana 41+3 ingresé al hospital. Primero me colocaron propess vaginal, a las horas comencé con contracciones, me ilusioné, parecía que todo marchaba.

Pero, después de 10h difíciles, llegó la dura noticia de que no había dilatado nada. Tenía que irme a dormir y al día siguiente inducción con oxitocina sintética.

La matrona fue clara: “si no te has puesto de parto ya, olvídate. No ha funcionado.” Me vine abajo. 

Aquí el gran papel de mi pareja, me supo encaminar y guiar hacia el lado positivo. Animarme, hacerme ver que nada es imposible y que mi bebé quería nacer y sabía cómo. 

A las 3 a.m. empecé con contracciones y salió el tapón mucoso. Había dilatado 2 cm. La matrona de guardia, Débora, me dijo “ahora no te desanimes. A por todas. Puedes ponerte de parto”

Subí a la habitación y empecé con meditaciones, visualizaciones, estiramientos y masajes. Cada vez sintiendo las olas uterinas más intensas y más cercanas.

Con cada una de ellas sentía cómo mi hijo se abría paso y yo me preparaba para recibirlo

El agua caliente fue mi gran aliada. No podía estar más feliz de ver que cada vez iban a más. Las recibía y las sentía con tremendo gozo. 

A las 7 a.m. estaba de parto activo. Lloré de alegría y Gemma vino a asistirme, la mejor matrona que pude tener…jamás la olvidaré.  En un par de horas estaba de 6 cm. 

Las olas uterinas eran intensas, pero cada vez estaba más cerca de conocer a mi bebé

La cosa se estancó un poco. Me estaba quedando sin líquido y había que acelerar el parto. Me propusieron oxitocina sintética y acepté. 

Gemma me felicitó por la buena gestión del dolor, pero me explicó que un parto inducido no es igual que uno “natural” y que la intensidad iba a ser mucho mayor.

Mi idea no era ponerme analgesia epidural pero, en ese momento junto a todas las circunstancias de la inducción, decidí que era lo mejor

Acerté de pleno. Me pusieron una dosis perfecta en la que se redujo el dolor, pero podía moverme y sentía las olas uterinas y las ganas de pujar. En una hora estaba en dilatación completa

parto en hospital

Sentía como mi bebé necesitaba salir y así lo dije. En tres pujos nació. No podía creerlo. No necesitamos al ginecólogo para nada, solo mi pareja, Gemma y yo. Había más gente, pero para mí eran invisibles. 

Saqué a mi hijo yo misma. Me miró nada más salir y me conoció. Fue el momento más bonito de toda mi vida.

Mi parto no fue como había planeado, pero la temida inducción fue superada con creces. Volvería a repetirlo tal cual fue una y mil veces. No tengo ni un sólo mal recuerdo de ese día. 

No sentí dolor sino una sensación única, distinta. De una contracción a otra, me olvidaba por completo, hablaba, cantaba, reía, bailaba.

Sólo podía celebrar que mi niño venía. Y lo que sí que no hubo fue sufrimiento. Todo fue gozo y alegría.

Tanto trabajo previo dio sus frutos. Y tú, querida Carmen Moreno, estuviste tan presente ese día. Tanto, que casi podía cogerte la mano.

Hicimos tus visualizaciones, tus respiraciones, me repetí tantas veces “sé parir, mi bebé sabe nacer“. No sé cuántas veces escuché tu audio. Gracias de verdad, gracias.

Ha sido el mejor día de mi vida, lo repetiría sin dudarlo y en gran parte gracias a ti. 

He cumplido mi sueño de tener un parto positivo

Y ahora puedo hacer lo que tanto quería: compartirlo con otras mujeres. Animarlas a no tener miedo, a vivirlo como lo que es: una experiencia única y tremendamente feliz.

Con una emoción que llega al alma, termina este relato de parto.

Merche preparó su parto con el Curso Online a Tu Ritmo y tú también puedes hacerlo.

También, puedes prepararte con un excelente complemento y valioso recurso es el “Libro de Hipnoparto: preparación para un parto positivo” en el que incorporarás herramientas para vivir un parto real, sin miedos, empoderada y positivo.

Gracias a ti Merche por compartir tu experiencia con otras mujeres y por acercar esta hermosa reflexión de que el parto no es sufrimiento sino un momento único en el que todo tu cuerpo se prepara para recibir con gozo y alegría a tu bebé.

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