Elma es la cuarta princesa de una familia preciosa. Llegó al mundo el 12 de abril de manera natural, en un parto informado y respetado. Sus padres formaron un gran equipo para darle la mejor bienvenida posible. Su mamá Ali utilizó las visualizaciones y respiración para dejarse llevar y trabajar con cada ola uterina. Tomó decisiones informadas. Su acompañante, Javi estuvo a su lado en todo momento apoyándola y dándole fuerza. Juntos llegaron a la meta. Ali dio a luz rodeada de grandes profesionales que supieron acompañar su parto desde el respeto, dándole intimidad, confianza y tiempo. Este relato nos recuerda lo importante que es el entorno a la hora de dar a luz, la intimidad y un buen acompañamiento tanto sanitario como del acompañante, Javi. Un padre informado, implicado que fue el pilar de Ali. Me encanta cuando formáis un gran equipo, ese es el reflejo de la gran familia que sois. Ahora aún más grande con Elma.

Ali se había preparado su parto con el curso online, libro de hipnoparto y un curso de preparación al parto presencial en pareja. Qué importante es que los/las acompañantes también se preparen y cuenten con información y herramientas para navegar el parto. 

Aquí os dejo el relato de Ali. Gracias Ali por compartir:

Elma es mi cuarta hija, la vida me dio una oportunidad para tener por fin mi parto soñado, fue tal y como yo lo quería, el personal del hospital, con mi plan de parto en mano, respetó cada preferencia, cada deseo, haciéndome sentir como en casa.

La mañana del jueves 11 de abril tenía cita en el hospital para hacerme un control, estando de 40 semanas y 5 días. Pedí que me llevaran en coche, ya que me encontraba un pelín molesta para conducir. Llegué allí y me pusieron un rato en monitores, después me hicieron una ecografía y me recomendaron explorarme, pero a esto último dije que prefería no hacerlo.

Todo salió normal, parecía que aún no estaba de parto. La ginecóloga que me vio me sugirió que había que ir pensando en una posible inducción, yo le respondí que no tenía prisa, que confiaba en que mi bebé iba a nacer cuando tuviese que hacerlo.

Cuando salí de la consulta, me dirigí al lugar donde había quedado con mi padre para recogerme y llevarme a casa. De camino al coche, de repente, me sentí un poco más molesta de la cuenta, pero seguí caminando sin más.

Llegamos a mi casa, Dahlia y Einar estaban con mi madre, y Ada, la mayor, estaba en el cole. Nada más bajarme del coche, noté una molestia más fuerte de lo que estaba acostumbrada a sentir días atrás y fui directamente al baño. Ahí vi que estaba expulsando el tapón mucoso, y, aunque esto no siempre es signo de que el parto esté empezando, en mis tres partos anteriores si lo había sido, así que tenía más o menos claro que ese era el principio de mi gran aventura. Enseguida llegaron Ada y Javi, mi marido. Mi padre seguía allí, y yo mientras, preparando maletas para que los niños, comiesen y se fuesen con él a su casa. Olas uterinas cada 10 minutos (empezaron a ser rítmicas sobre la una de la tarde). Cuando se fueron los niños, nos quedamos Javi y yo solos, él avisó que ya no iba a volver al trabajo por la tarde. Yo estaba un poco desconcertada, porque mi primer síntoma de parto siempre había sido la rotura de la bolsa. Esta vez estaba siendo todo muy distinto. Me di un baño de agua caliente porque como bien dice Carmen de partopositivo.org, el agua nunca miente. Y en efecto, después del baño, las olas uterinas no cesaron, venían cada 10 minutos. Nos dedicamos a cronometrarlas, a hacer movimientos en la pelota de pilates, a practicar la respiración ascendente. Fue una tarde tranquila, en casa, viendo cortos en la televisión, comiendo lo que me apetecía, bebiendo mucha agua. Sobre las siete de la tarde, estaba aún mas desconcertada, seguía sin romper aguas, y todo seguía igual, cada 10 minutos y perfectamente llevables. Llegó la noche y algo me decía que todavía no era hora de irnos para el hospital, así que nos fuimos a dormir. Las sensaciones cada vez eran más intensas y sobre la 1:30 de la madrugada desperté a Javi y le dije: vámonos.

Cómo lo habíamos dejado todo preparado, en 10 minutos ya estábamos de camino al hospital, hubo que parar en dos ocasiones porque con el coche en marcha me costaba poner en práctica la respiración, pero aún así, todavía me sentía bastante bien. Sobre las 2.20 llegamos por la puerta de urgencias de maternal, y me llamaron enseguida. Entré a la zona de consultas y en principio me querían poner en monitores, pero cuando les dije que era el cuarto embarazo me llevaron directamente a explorarme ¡Había dilatado ya 6 cm! Y prácticamente sin enterarme. Me llevaron directamente a nuestra sala de dilatación y parto y a los 2 minutos entró Javi por la otra puerta. Se presentó parte del equipo que nos iba a atender, una matrona residente, y una enfermera. Se leyeron mi plan de parto y me dijeron que no había problema en seguirlo. Y así fue. Al no desear epidural, me ofrecieron óxido nitroso, un gas que sirve para disminuir las sensaciones, me ofrecieron darme una ducha, poner música, y un montón de opciones para hacerme sentir mejor. La propia sala tenía un regulador de luz para favorecer la intimidad.

Pasaban las horas y la intensidad de las olas uterinas cada vez era mayor, la bolsa seguía intacta, pero yo seguía esperando a que todo siguiera su curso de manera natural, y ellas lo respetaron. Eran casi las seis de la mañana y vinieron para ver cómo iba la cosa (el resto del tiempo estábamos los dos solos). Todo estaba siendo más lento de lo que yo esperaba, debido a que no se rompía la bolsa. La cabeza no descendía y las olas uterinas no estaban siendo efectivas. Me sugirieron romper la bolsa de manera manual. Estaba ya de 9 cm y muy cansada, aunque hasta el momento estaba llevándolo bastante bien gracias a las respiraciones y a las visualizaciones, pero decidí que era el momento de hacer algo, accedí a que me rompieran la bolsa, sentí que era lo que había que hacer. A partir de ese momento empezó todo a ser mucho más intenso, ya apenas había momento de descanso, mi cuerpo era como una lavadora en centrifugado continuo. Las olas uterinas estaban empezando a ser efectivas, yo sólo sentía ganas de empujar y de gritar con todas mis fuerzas.

 

He de reconocer que hubo momentos en los que tanta intensidad me llegaba a bloquear un poco. Pero ahí estaba mi compañero, quién previamente había asistido conmigo a un curso de preparación al parto muy especial, quién se había leído el capítulo para acompañantes del libro Hipnoparto, ahí estaba, como si le fuese la vida en ello, luchando para que mi mente retomase el camino correcto, recordándome cada uno de mis deseos, animándome a seguir, llenándome de poder y de fuerza. La meta estaba muy cerca. Me puse a empujar de espaldas, a cuatro patas, de lado y sentada en la cama, tuve libertad de movimiento, parí sin desafiar a la gravedad, siguiendo el instinto de mi cuerpo, gritando, respirando hacia abajo, visualizando a mi bebé entre mis brazos, empujaba con tanta fuerza que en varias ocasiones me tuvieron que decir ¡Para! Enseguida noté como la cabeza de Elma coronaba, no debe haber sensación igual en el mundo. Un último empujón y ya estaba fuera, oxitocina a raudales, periné intacto, ya teníamos a nuestra niña con nosotros, lo habíamos conseguido. Eran las 7:10 de la mañana del 12 de abril. Me la puse al pecho nada más nacer y esperamos a que saliera la placenta para pinzar y cortar el cordón umbilical. El personal que nos ayudó no lo pudo hacer mejor, nos dieron la enhorabuena y se fueron. Nos quedamos los tres solos durante al menos dos horas, hasta que nos subieron a planta.

Una vez arriba, ya pesaron a la pequeña y la midieron. 3 kilos y 730 gramos, y 53 cm. La bebé más grande que he parido. La naturaleza nos prepara para parir de forma salvaje y me alegro tanto de poder haber vivido esta experiencia, que hasta me dan ganas de repetir.

Al día siguiente pedimos el alta voluntaria para retomar la vida en familia cuanto antes y fuimos a conocer a los hermanos y a los abuelos. Todos enamorados de esta niña, que vino al mundo de la mejor manera posible.

Quiero agradecer a Carmen Moreno (partopositivo.org) y a Alejandro Ojeda (Nacer Sabiamente) su ayuda y su dedicación, esta historia no habría sido la misma sin ellos.

Y a mi marido Javi, porque es mi apoyo incondicional, mi pilar base. Gracias por tu apoyo y una implicación tan completa.

Si quieres saber más sobre la preparación al parto con hipnoparto puedes hacerlo a través del curso online de Parto positivo o el libro de hipnoparto.  

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