El parto positivo de Ohiana

3 Jul 2024 | Partos naturales, Partos Reales, Relatos de Parto Más leídos

El parto poderoso de Ohiana, cargado de visualizaciones y afirmaciones positivas

Desde el momento en que deseábamos una hija, mi sueño fue hacerlo en plena naturaleza. Cuando me quedé embarazada, vivía en medio del bosque, en una borda, y al pensar en el día en que iba a nacer nuestra hija, me imaginaba a mí misma entre los árboles, sola, en cuclillas. ¡La tierra llena de hojas recibiría la nueva vida!


Durante los primeros meses de embarazo, no quería saber nada de la preparación al parto, no había leído ni un libro ni tenía intención de hacerlo. Confiaba plenamente en la sabiduría interior de mi cuerpo, y estaba segura de que mi hija sabría nacer.


Fui al centro de salud a hacer revisiones mensuales, también hice ecografías y análisis… De pronto llegó la invitación para asistir a las clases preparatorias del parto. Leí los títulos de las sesiones y no me resultó muy atractivo. Además, el ambiente de los servicios sanitarios, el trato, la forma de tratar el embarazo… me parecía que estaban vestidos con un aire de enfermedad, de “riesgo” donde quiera, de protocolos de “prevención”, de pruebas por si acaso… En este proceso empecé a tomar decisiones y lo que tenía claro era que no quería dar a luz en el hospital, ni que mi hija naciera allí.


Sería el 6º mes, cuando empecé a pensar en el momento del parto, buscando un camino alternativo. Una amiga me habló de Parto Positivo y abrí por primera vez una cuenta de Instagram para seguir sus contenidos: Me encantó sobre todo ver vídeos de partos, disfrutaba viendo esos nacimientos tan bellos. Pero yo no era muy aficionada al formato online y seguidora de las redes sociales. Quería encontrar una persona que ayudara a mi parto cara a cara. Mi hermana me recomendó hacer un taller que impartían en un lugar donde atienden los partos de casa, pero no tuve la oportunidad y además, contratar aquellas matronas y sus condiciones no se ajustaban a lo que yo necesitaba. Entonces, recordé a una chica que conocí hace años, sabía que había estado en México, se había formado como partera, y decidí ponerme en contacto con ella. ¡Me preguntó por mi parto soñado y cuando se lo conté se dispuso a ayudarme! ¿Recuerdas? En el bosque, entre los árboles… Finalmente, teniendo en cuenta que mi hija iba a nacer en el frío invierno, y para no tener problemas en cómo gestionar la adrenalina, decidí parir en un piso más cercano a la ciudad, en caso de necesitar un traslado… También tenía el contacto de otra matrona oficial, pero en el primer encuentro con Idoia, supe que quería estar con ella. Además, era vasca. Este fue un pequeño detalle al principio. ¡Luego me habría dado cuenta de la importancia de esto! Fue la lengua que me salió utilizar durante proceso de parto, como regresando a mis raíces, que me hizo sentir más todavía en la intimidad de casa, más segura, más tranquila.


Mi compañero, Miguel, estaba a mi lado en todo momento, decidiera lo que decidiera, tenía todo su apoyo. Durante todo el proceso estuvimos juntos. Además de estrechar la relación con Idoia y prepararme para dar a luz en casa, por mi cuenta, decidí hacer el proceso de hipnoparto, con Carmen Moreno. Me fascinaba su forma de comunicarse, fluida, directa y clara. ¡Recuerdo cómo al oír los audios me quedaba dormida, luego sabría que, a pesar de todo, tienen efecto! Tenía la respiración bastante trabajada, pero no me voy a aburrir de repetir que es una herramienta muy potente. Los otros recursos que me sirvieron fueron las visualizaciones y la afirmaciones positivas, después de identificar mis miedos, que los tenía. A medida que se acercaba el parto, se fueron despertando algunas preocupaciones relacionadas con la salud y la posibilidad de muerte… He aquí algunas de las frases que escribí:
– Estoy llena de amor, confianza y tranquilidad.

– Recuerda, toda la capacidad de dar a luz está en mí.

– Mi cuerpo está preparado, escucho y sigo al instinto.

– Siento que mi hija se mueve dentro, está tranquila y sana.

– Cuidamos mi vida y la de mi hija, tomando las mejores decisiones en cada momento.


El mismo día del parto surgieron otras frases, de repente, y las repetía como un mantra: cuando empezaron las contracciones y en la fase inicial del parto repetía: ‘Oxitocina y endorfinas, venid a mí ‘. Después, cuando empecé a sumergirme en mí misma, “Me estoy abriendo, abriendo el Alma” con melodía, una y otra vez (nuestra hija se llama Arima, que significa Alma en vasco). El canto, soltar la voz, estuvieron muy presentes entre ola y ola del útero… Me salía de lo más profundo y en voz alta. Mi cerebro racional y primitivo en perfecta armonía…


Sentía que venía rápido. Aunque nos quedamos con que Idoia vendría después de comer, en un momento le dije a Miguel: «llámala y dile que venga ya». No hablé más. Era emocionante, prodigioso, cómo notaba mi cuerpo transformarse interiormente, todo el esqueleto en movimiento y yo como un animal, en un baile tan salvaje como suave, adaptándome a cada sensación que se venía, girando por el suelo, de costado, a cuatro patas… ¡Qué maravilla! ¡Qué intensidad! Una hora después de su llegada nació Arima. Recuerdo que apenas me di cuenta de su presencia, estaba sumergida en mi mundo único. Fue muy discreta, para mí sólo saber que ella y Miguel estaban ahí, me tranquilizaba. Me dijo las palabras necesarias, en momentos concretos, palabras clave y de gran ayuda. Arima salió en dos pasos, primero la cabeza y después todo el cuerpo, como un pececillo, ¡resbalando! Me tumbé cabeza arriba y la puse en mi regazo, ¡tan pequeña, tan vulnerable, tan hermosa!

Oihana Lopez Cestao

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