El parto nos muestra lo fuertes que somos independientemente de cómo transcurra. Quizá por eso es un momento en el que las mujeres sufrimos una mayor violencia. Empiezo este post con una ilustración de Leire Salaberria que creo que ilustra a la perfección la paradoja de que se nos llame el sexo débil. Un año más llegó el 8 de marzo, un día para celebrar nuestra fortaleza y un recordatorio de que queda mucho por cambiar. 

Uno de los ingredientes principales para un parto positivo es sentirte apoyada, informada y hacer uso de tu derecho a decidir durante tu embarazo y parto. Saber es poder. Es tomar decisiones para ti y tu bebé sintiéndote respetada y apoyada por el personal sanitario que acompañe tu embarazo y parto. Porque si no conoces tus opciones, no tienes ninguna.

Durante años hemos sido víctimas de violencia obstétrica y el primer paso para acabar con ella es ser consciente de que ¡Es tu cuerpo, tu bebé y tu parto! Parece fácil, pero estamos tan condicionadas a no pensar así, a dejarnos hacer… Para muchas hacer preguntas o tomar un papel activo puede resultar difícil e incómodo. La mayoría hemos sido educadas para obedecer y no cuestionar desde niñas. Cuando alguien en una posición de autoridad nos dice algo lo hacemos. Nos olvidamos de que somos adultas, inteligentes, independientes y tenemos todo el derecho a decidir. En el parto, quizá te hacen un tacto que realmente no quieres, o adoptas una cierta posición en la que no estás cómoda, o te ponen una epidural que no quieres, etc.

Uno de los objetivos de la preparación con hipnoparto es facilitar ese cambio de mentalidad: empoderar, informar y devolver ese papel activo que en algún momento perdimos. No importa lo que elijas, en el embarazo, parto y crianza sólo tú sabrás qué es mejor después de valorar tus opciones. Lo que importa es que no te roben ese derecho a decidir, a expresarte. Porque calladita NO estás más guapa. Me encanta esta ilustración de Victoria Inglés sobre la libertad de expresión. 

¿Qué es la violencia obstétrica?

La violencia obstétrica tiene muchas formas, somos víctimas:

  • Cuando nos separan de nuestro/a acompañante y nos dejan solas
  • Cuando accedemos influidas por el miedo a una intervención innecesaria sin contar con toda la información disponible al respecto
  • Cuando nos regañan por haber engordado más o menos de la media, haciéndonos sentir culpables y con cuerpo imperfecto e incapaz
  • Cuando nos hablan de lo que se nos permite o no se nos permite hacer
  • Cuando nos mienten diciendo que tenemos que someternos obligatoriamente a una cesárea porque el bebé viene de nalgas
  • Cuando se aplican innecesariamente intervenciones sin informarnos sólo porque es la rutina por protocolo
  • Cuando nos rompen la bolsa o hacen una episiotomía sin permiso
  • Cuando no se nos informa de los riesgos o alternativas de un procedimiento, sólo de los beneficios para intentar persuadirnos
  • Cuando nos tratan mal, sugieren que no nos informemos o hagamos un plan de parto
  • Cuando nos amenazan y coaccionan con no atendernos si no nos adherimos a ciertas prácticas
  • Cuando nos separan de nuestro bebé sin que haya una justificación clínica
  • Cuando se nos dice que no podremos parir sin epidural, cuando no nos apoyan moralmente durante el parto y no nos ofrecen alternativas

La violencia obstétrica es la violación de tus derechos respaldados por la ley de tener libertad a decidir, derecho a la información (y a dar consentimiento informado, aquél que se obtiene después de que la madre haya recibido información sobre los riesgos, beneficios y alternativas a lo sugerido), a la intimidad y a la dignidad. Y quizá el mayor abuso es el de perder el derecho a expresar nuestro descontento porque al menos tú y tu bebé estáis bien (bien significa vivos). Esta forma de violencia de género se traduce no sólo en tasas de intervencionismo a años luz de lo recomendado por la OMS sino en daños a largo plazo, una alta insatisfacción con la experiencia del parto y el trato recibido, problemas con la lactancia, el apego y la crianza, mayores tasas de depresión posparto y estrés postraumático, etc. Por eso, el parto importa y tener una experiencia positiva y empoderadora es necesario.

 

¿Cómo la preparación al parto con hipnoparto te ayuda a combatir la violencia obstétrica?

Creo firmemente que el cambio solo puede venir de nosotras mismas, las madres. Es nuestra responsabilidad y solo nuestra no caer en la pasividad, hacer preguntas, informarnos y tomar decisiones basadas en información y no en miedos.

En la preparación con hipnoparto aprendemos técnicas para tomar decisiones y dar consentimiento informado sabiendo los beneficios, riesgos y alternativas de cada decisión.

También cubrimos:

La fisiología del parto: cómo tu cuerpo está diseñado para crecer y dar a luz a tu bebé cómoda y eficientemente.

La psicólogía del parto: cómo tu mente desencadena la producción de ciertas hormonas durante el embarazo y parto que pueden interferir con el desarrollo del parto o ayudar a tu cuerpo a trabajar con más eficiencia.

La conexión entre cuerpo y mente. Una madre que entiende cómo funciona su cuerpo tiene la capacidad de trabajar con su cuerpo (y bebé) y no en su contra. Siendo consciente de cómo las respuestas emocionales afectan a las respuestas físicas cubrimos diferentes técnicas para influenciar estas respuestas emocionales y físicas. Aprendemos a relajarnos, a confiar y a dejarnos llevar.

La importancia de contar con información basada en evidencia, porque la información es poder y es la mejor arma contra el miedo.

Entender el proceso del parto significa que podrás tomar decisiones en colaboración con el personal sanitario que acompañe tu embarazo y parto. Te sentirás empoderada durante el parto, incluso si tu parto toma algún giro inesperado. Independientemente de cómo llegue al mundo tu bebé tu experiencia siempre será más positiva si sientes que has tomado un papel central y activo en la toma de decisiones.

Termino el post de hoy con esta imagen de El Parto Es Nuestro, porque el Parto siempre será nuestro. No dejemos que nos lo roben. Por nuestros hijos e hijas, por nacimientos respetados. Por nuestros derechos y por los derechos de las que vendrán.

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